jueves, 11 de junio de 2015

Adiós biográfico a Lucía Figar. La consejera que destrozó la educación pública en Madrid.








Ricardo Herreras Santamarta/


                                                                             FIGAR

La antigua consejera de Educación en la Comunidad de Madrid Lucía Figar -nombrada por Esperanza Aguirre en 2011, a la que veía como “la hija que nunca tuvo”: a este paso, no va a quedar nadie limpio a su alrededor- ha sido imputada recientemente en el marco de la causa en la que se investiga las presuntas irregularidades cometidas en la adjudicación de contratos públicos destapadas a través de la tristemente célebre “Operación Púnica”.

Genuina trepa, de buena familia, afiliada al PP desde los 18 añitos y casada con el que fuera jefe de gabinete y mano derecha de Aznar, Figar representa bien a todos esos políticos tan abundantes en la derecha española a los que se les llena la boca de neoliberalismo pero llevan toda su vida viviendo de lo público sin haber aprobado siquiera una oposición ni haber trabajado en empresa alguna que no sea un partido. Licenciada en un centro privado y de pago, esta ultra católica de aspecto monjil pasará a la Historia como la persona que destrozó la educación pública en Madrid, convirtiéndola en un caro privilegio (institutos de excelencia, centros bilingües y demás parafernalia para engañar a los más bobos). Mientras despreciaba a profesores, padres y alumnos, regalaba el suelo para sus amigos del Opus, financiaba guarderías privadas a gente adinerada por encima de nuestras posibilidades y subvencionaba a todo lo que olía a agua bendita dentro de la concertada. 

El solo despido de miles de interinos ha provocado un premeditado caos en muchos institutos: desaparición de las horas para dedicar a actividades extraescolares, aumento de profesores que tienen que dar asignaturas de las cuales no son especialistas, disminución de los apoyos, desdobles y laboratorios, cierre de bibliotecas por falta de personal… así como también el rechazo unánime a su nefasta gestión en un consenso sin precedentes entre comunidad educativa con más de siete huelgas!

Hace mucho tiempo que los diferentes gobiernos en la Comunidad y Ayuntamiento madrileños llevan haciendo trampas para que siempre ganen los mismos, organizando las cosas de manera que los intereses del dinero y del mercado se impongan a los intereses de la ciudadanía. Afortunadamente los que han tolerado esto durante dos décadas han empezado a decir basta.


                                                                       RICARDO HERRERAS



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