viernes, 24 de julio de 2015

La España de los vampiros. Un Insed Job que no es de película.








Ricardo Herreras Santamarta/

 
              INSIDE JOB (2010)

Cinco años después, tenía ganas de revisar esta extraordinaria y lúcida película documental de Charles Ferguson donde se desenmascara sin cortapisas el contubernio político-mediático-financiero que nos abocó a la actual crisis económica. Contubernio integrado por una caterva de tipejos desaprensivos y sin escrúpulo alguno que, jaleados durante años por los mass media y con la complicidad de los gobiernos de turno, se dedicaron a inflar la burbuja de dinero imaginario vampirizando los cada vez más escasos recursos de la economía real.

Su colofón, tras dos horas de demoledor e implacable metraje, no puede ser más desolador: esta gentuza sigue hoy día ocupando los puestos clave de las respectivas administraciones para controlar in situ los sucesivos e infructuosos planes de salvamento del capitalismo. En realidad, fuegos de artificio para apuntalar como sea la farsa, utilizando para más escarnio los mismos procedimientos que antes habían empleado para erigirla sobre cimientos de puro humo.  

Y mientras los ciudadanos de a pie pagamos con asfixiantes recortes y lacerante precariedad el pecado de habernos creído el espejismo, los verdaderos y máximos culpables de este desaguisado no solo se van de rositas, sino que encima reforzarán su poder hasta el punto de, sino reaccionamos pronto, hacerlo inexpugnable para los próximos decenios.

Pero si hay algo me toca especialmente los cojones de Inside Job es el papel desempeñado por muchos de los mediáticos profesores de economía, aquí desenmascarados en su más banal infamia. Toda farsa/estafa necesita para que se mantenga en pie un ejército de chupatintas, paniaguados y lameculos con ínfulas de expertos que justifiquen, con sus gráficos, estadísticas y jerga ininteligible, lo inevitable de la misma. Comprados a buen sueldo por las multinacionales y mintiendo a sabiendas, esta chusma sabe bien que la cerril aplicación de estas medidas de ajuste nos llevan directos hacia el abismo, pero también que si se derrumbara el castillo de naipes, ellos mismos serían los primeros en ser aplastados. Así que, ¡sálvese quien pueda y quienes vengan detrás que les den!

¿Qué vergüenza, verdad? Pues sí, este es el verdadero rostro del neoliberalismo,  un fascismo vestido de Armani. Lo mismo había gente que pensaba que esto era el capitalismo de Disneylandia… En cualquier caso, esperemos que no esté muy lejano el día de revertir la situación. Y también de ajustar cuentas con los responsables de tanta mentira, injusticia y sufrimiento.


                                                                       RICARDO HERRERAS              


        

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