domingo, 2 de agosto de 2015

Cataluña is not Spain?... pregunta Ricardo Herreras.








Ricardo Herreras Santamarta/



CATALUÑA IS NOT SPAIN?
                                                           Dedicado a mi gran amigo Carlos, con sincero afecto 
 
El sentimiento independentista es ya una evidencia objetiva, palpable y ampliamente extendida entre amplísimas capas, ámbitos profesionales e ideológicos de la sociedad catalana. Nos puede gustar más o menos, pero es la verdad. Otra cosa es que esa evidencia -instrumentalizada a lo largo del tiempo por unos (los nacionalistas) y torpemente manejada por otros (el PP sobre todo)- se haya convertido en una bomba de relojería que está a punto de explotar en el peor de los momentos posibles, con el régimen del 78´ en su fase terminal.
Francamente, no sé cómo acabará esto ni cuál podrá ser su solución si es que la tiene ya. Desde luego, sacando a pasear la “Marca España” (mezcla de lo más casposo de los tiempos del tipismo ñoño, caduco y trasnochado con la impostada pijo-modernidad-fashion presente) o nombrando a tipos xenófobos y criptofascistas como el ínclito Albiol (sí, el de “Limpiando Badalona”) para hacer frente al desafío soberanista... no creo que sea lo más acertado.
El independentismo catalán bien podría explicarse hoy como una más de las muchas consecuencias finales provocadas por las frustraciones acumuladas en todos estos años desde el proceso iniciado en aquel 1975, cuyos únicos ganadores han sido quienes lo afrontaron desde el principio con las cartas marcadas: el franquismo reconvertido con un barniz pseudodemocrático, la entonces oposición, incapaz de derribar al dictador pero ansiosa por “pillar cacho” al acceder a puestos de poder, y sobre todo la oligarquía, tanto la centralista como la periférica. Ésta, haciendo suyo el lema de “España, antes rota que roja” (solo hay que ver la torticera ley electoral que tenemos y la sobredimensión que ha otorgado a los derechistas nacionalistas de CIU o PNV en el Parlamento) y entendiéndose en lo básico (recortes sociales y privatizaciones) por debajo de enfrentamientos retóricos, se ha dedicado a esquilmarnos a todos en un saqueo desvergonzado que bien nos recuerda esa frase de que “el patriotismo es el último refugio de los canallas”. En efecto, la única diferencia entre los oligarcas catalanes envueltos en banderas esteladas y los centralistas enrojigualdas estriba en los paraísos fiscales a donde se han llevado la pasta trincada con total impunidad, a Andorra los primeros y a Suiza los segundos.
Así pues, las agresivas tentaciones soberanistas de Cataluña alentadas por unos políticos tan desvergonzados como demagogos en una clara huida hacia adelante (y me refiero sobre todo a Artur Mas) no son solo culpa de los mismos. Pero ni muchísimo menos. No nos equivoquemos ni caigamos en el discurso fácil. Preguntémonos por qué 40 años después aquí seguimos sin resolver nuestras tres grandes asignaturas pendientes, a saber, construir una cultura verdaderamente democrática, una sociedad con mayor igualdad social y un encaje nacional satisfactorio.
En el fondo el problema radica en la ausencia de un proyecto español sólido y acogedor. Ahí le duele. Un problema crónico que arrastramos desde hace no menos de 500 años y que la entrada en la UE, lejos de solucionarlo, lo ha acentuado. Sí, definitivamente la nación española camina desnuda, pues no lleva ningún traje que la haga atractiva para sus sufridos hijos. Solo es un gran cortijo para que 50-60 grandes familias oligárquico-partitocráticas de cuatreros de las finanzas, señoritos made in cultura del pelotazo, especuladores vendepatrias y meapilas varios hagan lo que les dé la gana y se llenen los bolsillos a manos llenas amparados por tertulianos mamporreros mientrasa los de abajo, cuando vienen mal dadas, solo nos queda emigrar o, peor aún, matarnos en guerras fratricidas sin sentido azuzadas por aquellos.
Y digo yo que ya está bien, no?

                                                                                  RICARDO HERRERAS


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