viernes, 25 de septiembre de 2015

Escándalo Volkswagen. Las chapuzas de Alemania. Ricardo Herreras reflexiona sobre los coches trucados que siguen contaminando el planeta.





Ricardo Herreras Santamarta/
Pues resulta que a los capitostes de Volkswagen -empresa que, como otras muchísimas en su país, ya en su día colaboró y se forró bajo el III Reich utilizando sin ningún tipo de complejo mano de obra esclava- les han pillado con “las manos en el carrito” en lo que parece una estafa de dimensiones globales que amenaza incluso con hundir el sector automovilístico en los mercados bursátiles. El (mega)pufo en cuestión, haber vendido vehículos con unas prestaciones que no tenían y con un consumo mayor del que decían, contaminando a destajo. Vamos, un tocomocho bestial.
Y es que los alemanes cuando estafan son como las españolas cuando besan, lo hacen “de verdad”... ¡y a lo grande! ¿Alguien se imagina si esto lo hubiera hecho una empresa española, portuguesa, italiana o griega? Ya estaríamos viendo los titulares de los infumables y vomitivos medios de comunicación de Deutschland, Deutschland über alles con la ya cansina cantinela de “es que estos del sur de Europa son unos vagos, indolentes, pícaros y estafadores y bla, bla, bla”. Epítetos que, por cierto, recuerdan bastante a los que dedicaban en su día a los “pueblos inferiores” eslavos proclives a ser esclavizados en su siempre frustrado sueño de expansión hacia el Este... sí, son incorregibles.
¿Y ahora qué? Siempre nos habían vendido el mito del trabajo bien hecho, la limpieza, el ahorro, la eficiencia, el orden (“trabajo bien hecho”, “limpieza”, “ahorro”, “eficiencia” y “orden” llevados al paroxismo, eso sí hay que “reconocérselo”, en el exterminio industrial de más de seis millones de seres humanos durante la Segunda Guerra Mundial para mayor gloria del gran capital germano) así como el del puritanismo, la honestidad, la altura de miras, la seriedad, etc., etc., de los alemanes frente a los supuestamente zánganos y corruptos habitantes del sur de Europa. Pero una vez más (y van ya...) ellos solitos han quedado retratados. Alemania es una gran nación, nadie lo duda, pero con un defecto capital entre su gente, amén del racismo congénito: la soberbia de creerse perfectos y mejores que los demás, hasta el punto de sentirse con el derecho de decirle al prójimo como ha de hacer las cosas o como ha de vivir.
¿Y nuestros dirigentes, tipo Rajoy? Pues ahí están ellos, inasequibles al desaliento en su comportamiento arrastrado y sumiso, como corresponde a quienes gobiernan (perdón, “administran”, término mucho más preciso) las colonias financieras en que nos han convertido. A ver si, ahora que se ha descubierto el pastel y resulta que los teutones son tan corruptos, ladrones, chapuceros y sinvergüenzas como cualquiera, se caen ya de la burra y dejan de acudir a Berlín a mendigar o a recibir algún que otro tirón de orejas. Porque lecciones, desde luego, las justas: si “Frau” Merkel y los Panzers financieros de Schäuble (al que deberían condenar a vivir en un tercer piso sin ascensor y con una pensión no contributiva de 426 euros para que se diera cuenta del infinito sufrimiento causado por sus demenciales medidas de austeridad) quieren dar ejemplo de honradez, que empiecen por limpiar y sacar a la luz todos los activos tóxicos de sus propias cajas de ahorros, porque lo mismo lo de Lehman Brothers del 2008 queda en una broma...
Y sobre todo, porque no deja de ser curioso que antes de la entrada en la UE, antes de que nos convencieran que era más importante irse de compras a Harrods (¡hay qué joderse!) que tener un trabajo estable, disponer de buenos servicios sociales o poder formar una familia, España tuviera entonces una industria (siderúrgica, naviera o pesquera) propia de nivel mundial y que ahora solo vendamos pepinos de los invernaderos almerienses y noches de hotel, o que antes del euro nuestras crisis se pudieran paliar con efectivas devaluaciones de la hoy añorada peseta y seguíamos funcionando sin necesidad de entregar nuestra soberanía económica a nadie. Curioso, sí, este invento asimétrico que ha resultado ser la UE...


RICARDO HERRERAS


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