martes, 29 de septiembre de 2015

Estamos acabando con el planeta... ¿Nos responderá la naturaleza antes de lo que algunos piensan?







Ricardo Herreras Santamarta/



PUEBLOS DEL MUNDO, EXTINGUÍOS

Así rezaba una canción de aquel grupo gallego de cachondos mentales llamado “Siniestro Total”. Pero la cosa no parece que sea una boutade. Los recientes informes científicos de varias universidades de prestigio que hablan de la “sexta extinción” de animales, plantas y ecosistemas son como para poner los pelos de punta. No estaríamos ante un proceso nuevo pues hubo ya cinco anteriores, pero esta vez el mismo se habría disparado desde hace un siglo a una velocidad de vértigo y los principales responsables del mismo seríamos los propios seres humanos al sobreexplotar los recursos naturales y superpoblar el planeta. La pregunta es: ¿estaremos en una irreversible fase terminal? ¿Habremos creado un modelo socioeconómico monstruoso de cuyo camino hacia el abismo sea ya imposible escapar?

Cuando menos, somos una especie curiosa: mientras el resto se adapta al medio para poder sobrevivir, nosotros hemos llevado a cabo el proceso inverso, esto es, hemos tenido que adaptar el medio a nuestras cada vez mayores necesidades y deseos. En este (brevísimo, contrariamente a lo que muchos piensan) proceso desde el Paleolítico hasta llegar ahora mismo nos hemos equivocado con mucha frecuencia. La naturaleza ha podido también “equivocarse” si se puede entender así. La diferencia es que ésta tiene todo tiempo del mundo para enmendar sus “errores”, mientras que nosotros carecemos del tiempo necesario para subsanar nuestras constantes meteduras de pata en forma de atentados al medio ambiente.

A decir verdad, estamos dejando el planeta hecho una auténtica mierda. Pero los que creen que el mismo está en peligro se equivocan según mi parecer. Somos nosotros los sapiens los que en realidad lo estamos por mor de nuestro egoísmo, estupidez y soberbia. Sin ser ni muchísimo menos un experto en la materia, creo que algunas teorías ecologistas no atinan demasiado en presentar la imagen de la tierra como una damisela delicada, máxime cuando si miramos los millones de años de evolución, los cataclismos que ha soportado o los millones de especies que por aquí han pasado y ya no están, la tierra se aparece más bien como una implacable matrona o mujer fatal.

Dicho con otras palabras, que si continuamos por este camino, no me cabe duda que la misma encontrará la forma de librarse de nuestra molesta presencia. Es más, quizás ya lo esté haciendo con toda esta oleada de tsunamis, huracanes, terremotos, inundaciones, etc., etc. Entonces, todo seguirá su curso, surgirán nuevas formas de vida y nada ni nadie nos echará de menos. Al contrario, la concatenación de acontecimientos y factores que supusieron nuestra aparición por estos lares difícilmente se volverá a repetir. En el devenir del universo solo seremos una efímera anécdota. De nuestro rastro por aquí quedarán algunos (pocos) vestigios de egolatría y vanidad. Pero nada más.

Porque a lo mejor no somos más que eso, un mal sueño de nosotros mismos…

RICARDO HERRERAS
 

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