viernes, 16 de octubre de 2015

El concejal Pedro Llamas monta el pollo. Las obras de Kentucky Fried Chicken han sido paralizadas por no tener licencia.



El concejal de Comercio ha empezado a dar a conocer Kentucky Fried Chiken como una marca tramposa.





Si la ciudad de León está como está, a la cola de casi todo, no es por casualidad. Todos debemos pararnos a reflexionar y preguntarnos... realmente ¿nos gobiernan y nos han gobernado las personas más capacitadas para que la ciudad prospere? La respuesta es evidente, sin embargo, todo ello se agrava cuando a la incompetencia camuflada entre rimbombantes títulos académicos, fortunas familiares y buenas relaciones, se le suman las conductas tramposas.

Pues sí, la última ha sido la del concejal de Comercio, Consumo y Turismo Pedro Llamas, que por eso de publicitar las fiestas de León, debe haberse creído que él puede vivir en una permanente verbena. Pero no, el concejal del Partido Popular no tiene derecho a hacer obras de saneamiento, de cimentación o una solera de hormigón sin la licencia oportuna y por eso, este pasado martes por la tarde, los técnicos municipales le pararon las primeras obras destinadas a levantar un Kentucky Fried Chicken en las inmediaciones del hipermercado Carrefour.

A cualquiera se le habría caído la cara de vergüenza dimitiendo en ese instante y se habría ido para casa a esperar una llamada de la franquicia a la que también ha dañado su imagen, para pedirle explicaciones. Pero he aquí, que los pollos fritos del negocio se han transformado en un gallo altivo y en vez de taparse la cara, de callarse y de marcharse, empieza a ofrecer a los cuatro vientos argumentos indefendibles y a rebatir las críticas de todos dándonos ejemplo, pues ahora se autopresenta como un mesías laboral que va a crear 50 puestos de trabajo. Señor Pedro Llamas, vaya cara más dura tiene usted.

Pero que nadie se asombre o se rasgue las vestiduras, que si el gallo popular levanta la cresta y sacude con el espolón no es por casualidad, sino porque en su corral se lo permiten, pues tal y como ha confirmado recientemente, Antonio Silván no le ha pedido ninguna responsabilidad. En definitiva, una muestra más de falta de respeto a los ciudadanos y a las normas de juego establecidas, y por supuesto, una escandalosa descripción del perfil ético de Antonio Silván y del Partido Popular que pronto empezarán a pedir el voto a los ciudadanos para los próximos comicios generales.



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