lunes, 19 de octubre de 2015

Infortainment. La idiotatización mediática a través de las cadenas públicas y privadas.







Ricardo Herreras Santamarta/


                                                                 INFORTAINMENT



Ver un informativo hoy supone tirarte más de media hora cambiando de tema sin ninguna clase de criterio ni conexión (de niños desnutridos muriendo en África a un accidente de circulación en la A-7, de un atentado terrorista en Damasco al frío que hace en Asturias) en un sinsentido que no sirve más que para poner a prueba nuestras emociones y entonces sí, colarnos un anuncio de Coca-Cola con el que intentar convencernos de que la solución a todos los males del mundo está en una botella de jarabe azucarado.


En realidad, hace tiempo que los informativos (especialmente en cadenas privadas como Antena 3, La Sexta o Tele 5, pero también en las públicas: sino, ahí está el otrora respetable Telediario de TVE-1, ese que antes coleccionaba premios y ahora acumula denuncias a tutti plen) han ido diluyendo poco a poco la estructura clásica (política internacional, política nacional, algún suceso, sociedad, cultura, deportes, tiempo) para apostar por un nuevo formato mitad información mitad entretenimiento llamado pomposamente infortainment, una batidora demencial donde se mezcla sin ningún pudor política, sucesos chungos, vídeos casi dignos de recopilatorios de Youtube (“Fíjense en lo que le pasó a un carnicero de Wisconsin cuando perseguía a un toro”) y escándalos propios del faranduleo fino.


Ese infortainment no es otra cosa que idiotización mediática para no pensar nunca, ni replantearse ni analizar nada, solo quedarnos cómodamente sentados en nuestro salón, pues es imposible reflexionar con tales dosis de información sesgada y panfletaria, noticias anecdóticas e irrelevantes, tremendismo barato y manipulación emocional. No te da tiempo a ello. Porque para lograr una verdadera reflexión hace falta precisamente dedicar mucho tiempo a conectar los hechos, encontrar las causas, comprender las consecuencias y asimilar las leyes internas que mueven los acontecimientos del mundo y a sus personas.


Es muy triste decirlo, pero si queremos empezar a recuperar la capacidad de pensamiento, concentración, raciocinio, lectura y análisis para entender nuestro entorno, habrá que plantearse con seriedad (entre otras muchas cosas, por supuesto) dejar de ver las noticias catódicas y apostar por el cada vez más escaso periodismo de calidad (ese que investiga, contrasta y ofrece argumentos) y, especialmente, por ensayos y libros con ideas profundas y desarrolladas. Lo contrario, que nuestro cerebro solo preste atención a las estupideces, supondrá ya sumirse en la ignorancia y el embrutecimiento, amén de adoptar una actitud pasiva e insensibilizada ante todo.



RICARDO HERRERAS



1 comentario:

  1. Creo que la clave no está en hacer más análisis sino una síntesis adecuada de como va el mundo.

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