viernes, 27 de noviembre de 2015

Bernard-Henri Levi, un pseudointelectual puesto en entredicho por Ricardo Herreras.








Ricardo Herreras Santamarta/
 


BERNARD-HENRI LEVI, ESE GILIPOLLAS

Seguimos con Francia. Porque otro ubicuo personajillo, Bernard-Henri Levi  -el, para entendernos, Fernando Savater francés- en su impresentable artículo “La guerra, manual de instrucciones” (El País, 17/11/2015) ha sacado toda su artillería sofística para justificar una futurible intervención militar a gran escala contra el Dáesh en Siria. Cómo se ha creado y a qué intereses ha servido este hoy descontrolado monstruito de Frankenstein, eso le da igual. Tampoco una sola palabra de las consecuencias que han traído las desastrosas intervenciones en Libia para derribar a Gadafi o en Siria para hacer lo propio con Assad, de las que él mismo ha sido frustrado preconizador. Y por supuesto, tergiversación a raudales, mezclando en una coctelera tan demencial como infumable desde las teorías de la “guerra justa” de San Agustín a las retorcidas aportaciones jurídicas de quien desempeñara un papel decisivo en la subversión de la República de Weimar y en beneficio del Estado totalitario nazi, Carl Schmitt.

A estas alturas de la película, no vamos a pedirle al ínclito Levi que estudie filosofía. Ya se le ha pasado el arroz. Pero sí por lo menos que no manipule y no eche más leña al fuego. Porque el problema del artículo de este mixtificador no es que contenga mucha palabrería barata en sus formas, sino lo malintencionado que es en el fondo. Veamos, ¿a qué han conducido las guerras supuestamente libradas contra el terrorismo, como las de Afganistán o Irak? Pues parece que a más terrorismo… Entonces, ¿ahora hay que continuar con una estrategia que se ha demostrado errada? ¿Por qué, para qué y en beneficio de quién? ¿Y si, en vez de eso, se dejara de vender armas y hacer pingües negocios con Arabia Saudí y el resto de Petro-Monarquías reaccionarias del Golfo, principales exportadoras/financiadoras de la visión más rigorista del Islam? ¡Ah, es que nadan en petróleo y dinero! ¿O con Turquía, donde un ensoberbecido Erdogan parece dispuesto a convertirse (cual Sha de Persia redivivo) en el patrón de la región troceando sectariamente Siria y aniquilando de paso a los kurdos? ¡Ah, es nuestro aliado de la OTAN! ¿Y por qué tantos interesados en continuar satanizando al Iránchií (por cierto, el único que con Rusia combate en serio y no cosméticamente a los fanáticossunníes), entre ellos un Israel a quien parece importarle un pimiento Dáesh? ¡Ah, cuidado con meterse con el poderoso lobby sionista!

Prototipo-tipo de pseudofilósofomediático superstar, incapaz de haber elaborado nunca un pensamiento propio más o menos original (lo suyo es la “intertextualidad” que dirían aquí en la ULE, es decir, el plagio puro y duro) más allá de batiburrillos libertarios disfrazados de lenguaje alambicado, producto acabado de las escuelas nihilistas carcomidas por el pensamiento postmoderno de los 60´ cuyo corolario fue el “mayo del 68” (aquella revuelta fraudulenta de los pijos progres contra De Gaulle) parisino, Bernard-Henri Levi forma parte de todos esos revolucionarios de pasado radical maoísta que han acabado convirtiéndose casi medio siglo después en furibundos adalides del voraz establishmentneoliberal (sus loas a Merkel, sin ir más lejos, rozan lo ridículo) así como de la política imperialista (su defensa de los criptofascistas del Maidán y sus desaforados ataques a Putin por lo de Crimea le han dejado por enésima vez en evidencia) de la Alianza Atlántica o el estado sionista (cuyos crímenes pasa por alto un día sí y otro también) de Israel, a los que justifica/defiende con toda suerte de mentiras, trampas dialécticas y no pocas dosis de desvergüenza.

En pocas palabras, un tipejo que en sí mismo explica la deriva, inanidad e impostura de tanta intelectualidad occidentalde izquierdas en los últimos 40 años.

                                                                                              RICARDO HERRERAS

 

1 comentario:

  1. Según sean los humores así son los amores ideológicos.Hay que hacer política no con las vísceras que con la vejez cambian sino con los valores principios y razones

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