viernes, 20 de noviembre de 2015

El toco mocho de las oposiciones de enfermería. Un país en el que los políticos se parten el nabo en la cara de sus votantes.







Ricardo Herreras Santamarta/

UNA DE “OPOS”

A tan sólo diez días de su celebración y para pasmo de los más de 20.000 aspirantes (8.000 de León) de toda España que se han quedado con cara de tontos tras llevar años esperando esta convocatoria, dedicar ingentes horas de estudio y gastarse un pastizal en academias, reservas de hotel, etc…, va el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León y ordena a finales de la pasada semana la suspensión cautelar de las oposiciones de enfermería convocadas por la Consejería de Sanidad.

A estas alturas de la película, no sé si merece la pena entrar en tecnicismos bizantinos, pues la cuestión de fondo no es ya si la culpa de este incomprensible atropello la tiene el Gobierno central, el autonómico, los sindicatos o la madre que los parió a todos. Lo triste es comprobar por enésima vez una triste realidad: que nuestros representantes políticos en la administración del Estado pueden hacer con la gente lo que les dé la real gana, partiéndose literalmente el nabo en nuestra mismísima cara.

Normal, llevan tanto tiempo provocándonos y pidiendo a gritos que les demos una patada en el culo, y nosotros llevamos tanto tiempo pensando que se está mejor en nuestro sofá de casa viendo por la TV como estos jetas nos roban económica y moralmente, que ya se ha llegado a una situación donde se asume el que nos traten como si fuéramos poco menos que cobayas o ganado.

Sí, de verdad, la culpa no la tienen ni los consejeros, ni los ministros, ni los partidos, ni los sindicatos. La culpa es de todos y cada uno de nosotros, anclados en una sociedad conformista en la que nos conformamos (valga la redundancia) con trabajar poco y mal y cobrar peor mientras otros se lo llevan crudo y con que se nos marche la fuerza por la boca en la barra del bar de turno.

En cuanto a las oposiciones (de cuyo nocivo, anormal y disparatado funcionamiento aquí, por cierto, tendremos que hablar algún día), transcurrido el año electoral habrá que olvidarse hasta finales de 2017, casi cuando se vaya a cumplir el plazo legal para convocarse de nuevo. Aunque para entonces no sería descartable otro “error” administrativo y se convoquen en 2022, coincidiendo con el Mundial de fútbol de Qatar, que eso sí parece nos interesa mucho más...


                                                                                 RICARDO HERRERAS



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