martes, 10 de noviembre de 2015

Esto es lo que pasa cuando una sociedad se vende. El combate Rentabilidad vs Conocimiento analizado por Ricardo Herreras.






Ricardo Herreras Santamarta/




                                           RENTABILIDAD vs CONOCIMIENTO         
  
                                                                                               A mi querido profesor y amigo Juan Matas


Es cierto que acostumbro a ser muy duro en mis juicios de valor acerca del mundo universitario. Pero, para ser justos, el declive del binomio reflexión+conocimiento (cuya ausencia produce el empobrecimiento del alma lo mismo que la escasez de alimento provoca la enfermedad del cuerpo) en el ámbito académico patrio no solo es achacable al descrédito de la universidad actual, a la mediocridad de muchos de sus docentes o al escaso espíritu crítico de los recién titulados, sino sobre todo al papel que desempeña el valor dominante de este modelo socioeconómico pragmatoide y obsesionado con lo inmediato: la rentabilidad. Una rentabilidad que bendice a los autómatas demandados/fagocitados/abducidos por el mal llamado “mercado laboral” y sanciona a quienes podrían albergar la “sospechosa” tentación de reflexionar acerca del verdadero sentido de su trabajo.

En base a dicho criterio, el conocimiento se mide ya en términos cuantitativos y no cualitativos. Es decir, que todo aquello que no sea considerado funcional se desecha de forma inmediata, pues ahora de lo que se trata es de hacerse rico tan rápido como los Zuckerberg, Bill Gates o Steve Jobs de turno. No es casualidad, por tanto, que a las Humanidades - lo de la marginación de la asignatura de Filosofía en nuestras aulas con la última reforma educativa (LOMCE) del PP frente al relanzamiento de la Religión clama, y nunca mejor dicho, al cielo - se las esté relegando para evitar que sean lo que siempre han sido, esto es, el marco de referencia esencial para comprender el mundo que nos ha tocado vivir y el elemento de reflexión fundamental para no repetir errores pasados. 

El resultado es que una economía y una ciencia cada vez más unidimensionales, especializadas y dependientes de los intereses económicos y sin el factor de equilibrio que proporciona la visión crítica, amplia, profunda e integradora que dan la Antropología, la Historia, la Filosofía, la Arqueología, la Literatura, el Arte, etc., están produciendo auténticos monstruos, en forma de sistemas indisimuladamente coercitivos, hipercontroladores e injustos a todos los niveles imaginables.

Una lástima, porque un país que en su ya muy maltrecho sistema educativo da la espalda a las Humanidades es un país vulgar, sin ganas de progreso, que merece ir a la cola de las naciones no sólo desarrolladas sino de cualquier índole. Y porque una de las peores cosas que le puede ocurrir al ser humano en una existencia tan corta y efímera es precisamente eso, morirse sin haber entendido nada de lo que le ha pasado a él y a los que le rodean. 

El conocimiento significa CULTURA, que es la riqueza más grande que jamás tendremos, porque nos obliga a pensar sobre todo, sobre la lengua, sobre el bien, sobre la justicia, sobre lo que somos, sobre la verdad, y precisamente ahí reside nuestra verdadera libertad. Es lo único que nos podrá permitir ser dueños de nuestras propias ideas y vidas, ayudar a ser creativos, comprender profundamente a los demás, obrar con independencia y criterio y transformar (al fin y al cabo la realidad, por muy cruda y dura que sea, tiene algo bueno: puede cambiarse siempre; claro que, para ello, es necesario que esa realidad sea conocida) de verdad este viejo mundo, amén de una actitud personal coherente, lúcida y compleja ante los problemas...¡ y hasta detectar a un sofista o a un impostor con solo cuatro frases!
En resumen, que del conocimiento emana el pensamiento crítico, ese que sustenta los pilares de la democracia (no olvidemos que tenemos derecho a votar porque se nos considera seres críticos y autónomos) y nos consagra a como ciudadanos responsables de pleno derecho y no súbditos ni mucho menos esclavos. Casi nada.


                                                                                             RICARDO HERRERAS



1 comentario:

  1. Decían el otro día que el pensamiento crítico era la hemoglobina de la libertad de expresión. Hoy la gente no se libera expresiva mente porque su pensamiento es pplano.crisis de conocimiento desde fin del siglo X X y no se critica nada lo aceptamos y asumimos sin más.La libertad es ser dueño de tus aactos.no hay libertad.ni la volverá a ver aquel que no se atreva a pensar y a decir

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