jueves, 5 de noviembre de 2015

La casa de Lucio Ángel Vallejo Balda decepciona al verla. La mayor parte de leoneses no la cambiaría por su vivienda.





Mucho se ha escrito y opinado sobre la casa del ex-ecónomo de la diócesis de Astorga Lucio Ángel Vallejo Balda y especialmente, en los últimos días. Descripciones exageradas en clave misteriosa y de forma algo sensacionalista a través de algunos medios de comunicación, han acabado por forjar en el imaginario del inconsciente colectivo la estampa de una lujosa mansión en la que enormes verjas, perros, cámaras secretas y fuertes medidas de seguridad custodian la propiedad del prelado.




Sin embargo, esta propiedad de monseñor Lucio Ángel decepcionará a cualquiera que la contemple de cerca, ya que no puede observarse más que una vivienda de dimensiones limitadas y un pequeño jardín, que ni siquiera, está nivelado. Efectivamente, para buscar la imagen de fortaleza emigmática, inexpugnable y sensacional, deberá tomarse la foto desde el ángulo apropiado.




Es más, por no tener, el padre Ángel no tiene ni perros, ya que los que campean a aveces por su finca son los del vecino. LA CEPEDA Noticias ha podido confirmar la pasada tarde éste y otros detalles. Así, salvo el vallado, una placa de "local protegido" o alguna vegetación para preservar la intimidad -tan habituales en las viviendas individuales de España- nada da a entender que esta propiedad reciba una protección especial.




Pero LA CEPEDA Noticias también ha podido acceder la pasada tarde a otras informaciones sobre la propiedad del ex-ecónomo asturicense como que, tan sólo dispone de unos 80 metros cuadrados útiles de vivienda y únicamente cuenta con un cuarto de baño. En verdad, nada destaca por dentro salvo el pequeño espacio que dedica a una limitada biblioteca de temas religiosos, tan normales, por su vocación espiritual y forma de vida. Al espacio habitable también deberá añadirse una "zona de bodega" de unos 40 metros cuadrados en los que un fregadero se perfila como una de sus piezas más destacadas. Si duda, son malas noticias para los que querrían imaginar reuniones secretas o un Santo Grial en la casa del prelado, pero en ella la realidad aplasta a la ficción hasta tal punto, que su vehículo, lo aparca en la calle.




Es evidente, la fachada principal tiene un diseño que se sale de las líneas más habituales, pero casi nadie querría cambiarle su casa en el pueblo de Celada ni en el resto de la provincia. Por lo tanto, si consideramos que Lucio acude a la propiedad en temporada veraniega, que debe emplearse a fondo con la máquina cortacésped al crecer la yerba, que el coche tiene que aparcarse afuera o que los libros de su biblioteca tan sólo le sirven para relajarse, llega por fin, el momento de concluir que después de lo publicado en los medios o escuhar lo comentado por la gente que aún no la ha visto de cerca, la propiedad resulta decepcionante.

  

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