domingo, 27 de diciembre de 2015

España a la espectativa de que una Gran Coalición Postfranquista siga masacrando la economía y los derechos de los trabajadores.







Ricardo Herreras Santamarta/


                                                               DE MERCADOS Y ELECCIONES

Un día después de la jornada electoral el IBEX 35 se desplomaba más de un 2% en el parqué madrileño y subía la prima de riesgo como “respuesta y advertencia” (sic) ante la incertidumbre política que habían arrojado los resultados. Asimismo, las inefables (que no infalibles) bolsas y agencias de rating más el servil Banco de España ya han empezado desde ese mismo lunes su indisimulada campaña mediática para que el PP y PSOE formen gobierno en aras de la estabilidad, el proyecto europeo, el crecimiento económico, la unidad de España y bla, bla, bla, bajo la siempre amenaza velada/espada de Damocles de la fuga masiva de capitales.

Lo de “incertidumbre” no sé si se refieren a que el PP no haya tenido mayoría absoluta (demasiados votos han sacado quienes han incumplido todas sus promesas electorales y han sido sinónimo de corrupción, recortes, privatizaciones, etc.), a que el PSOE esté en caída libre o al pinchazo de su favorito Ciudadanos, porque dudo mucho que estos tipos hayan tenido nunca la tan angustiosa como real incertidumbre de vivir con 426 euros al mes o trabajar en un empleo precario. Por otro lado, desconozco los inescrutables designios de unos abstractos “los mercados” -a los que algún día habrá que poner nombre y apellidos, desde luego- que operan muy al margen de la economía cotidiana. Pero eso de condicionar la decisión libre y soberana de un pueblo... Porque, entonces, si hemos de hacer siempre lo que convenga a “los mercados”, ¿para qué celebrar elecciones?




Lo cierto es que nuestro modelo socioeconómico neoliberal solo vive para una obsesiva premisa: la acumulación (por desposesión de los de abajo, claro) incesante de capital. En pocas manos, por supuesto. Las de los de arriba, of course. Hasta el punto que cualquier proceso electoral un tanto contrario a los planes de la oligarquía financiera en estas mascaradas de democracia en las que vivimos pareciera ya molestar, estorbar, perturbar a aquella en su frenética e incesante actividad especuladora.
Así las cosas, con la precaución que exige cualquier pronóstico, todo podría desembocar en que el PP vuelva a gobernar. Y ni siquiera haría falta que su cómplice PSOE le votara: podría perfectamente abstenerse en una segunda vuelta si Rajoy logra algunos apoyos de Ciudadanos. Ya veremos.

Sea como fuere, los que llevamos tiempo apostando porque el inicio del cambio aquí debe comenzar con la derrota electoral del bipartidismo postfranquista (cosa que el pasado domingo no se consiguió) quizás estemos equivocados. Porque bien pensado, seguramente no sea ese bipartidismo corrupto el gran problema, sino el foco (Ley D´Hont, redes clientelares sufragadas con dinero público, complicidad y conformismo ciudadanos aparte) que lo origina: esto es, el control absoluto, total y definitivo de los dos principales partidos por parte de las saqueadoras, antipatrióticas y antisociales élites económico-financieras de este país, con todo lo que ello supone. 

                                                                                              RICARDO HERRERAS



 

1 comentario:

  1. Aciertas.tu diagnóstico es certero.pero si bucear más en la realidad veras que hay un deterioro moral de las sociedades españolas unido a déficit culturales gravisimos que distorsionan la percepción de la realidad.Es un país mal gobernable porque como individuos vamos sin timón ni timonel y en las tormentas perfectas como esta la brújula se descontrola y la nave se pierdepierde.sigue cercando el problema con tus artículos quizás sea el primer paso para resolverlo

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