viernes, 4 de diciembre de 2015

Ramoncín a la vista de Ricardo Herreras. El cantante chuleta será juzgado por falsedad documental y apropiación indebida.







Ricardo Herreras Santamarta/



                                                                   “RAMONÍN”

No se trata de establecer juicios paralelos. En ese sentido, será la justicia la que dictamine si el autoproclamado "rey del pollo frito" (más bien, el "rey del recopilatorio") se lo llevó crudo o no de ese nido de mangantes y vividores en que acabó convirtiéndose la hoy muy odiada Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) entre otras cosas por la torpe actuación de “pisacharcos” erigidos en cruzados de la autoría artística como él.

Desde luego, lejos quedaron los tiempos de gloria para José Ramón Julio Márquez alias "Ramoncín" (o "Ramonín", como jocosamente decía mi abuelo que en paz descanse), en los que gustaba de provocar al personal sacándose la chorra en los llamados "conciertos de la cochambre" (si bien se cuenta que luego corría a esconderse al camerino y dejaba vendidos a sus compañeros de grupo cuando el público subía al escenario para darlo de hostias), medio país tarareaba aquello de "litros de alcohol..." o elaboraba un meritorio (eso hay que reconocerlo) diccionario de argot de nombre “El tocho cheli”.

Eso fue entre fines de los 70´ y finales de los 80´, momento en el cual a quien aspiraba a ser "el Bruce Springsteen español" (literal) parece se le fundieron los plomos de la creatividad (nótese la ironía) y pasó a ser más conocido por sus ubicuas apariciones en esas vociferantes tertulias catódicas donde todos opinan sobre cualquier tema sin tener en realidad ni puta idea de nada. Sus aparatosas/chapuceras operaciones de cirugía estética, sus continuas movidas con los paparazzi, su elevadísimo tren de vida o su inquisidora labor como mamporrero a sueldo de las grandes discográficas, esto último quizás en esquizofrénica venganza porque -según las malas lenguas- él mismo en su día se aprovechara de las letras del grupo WC para darse a conocer o porque nadie pirateara ya sus infumables discos...

Sea condenado o no al final, me parece que lo de comparecer ante un tribunal tiene en verdad mucho de justicia poética, pues esta vez el tiempo ha hecho su trabajo de poner en el sitio que corresponde a quien no ha sido toda su vida otra cosa que un personajillo jeta, oportunista e incongruente. En resumen, un impostor venido a más gracias a esa inefable pijo-progresía (la del corazón a la izquierda y la cartera a la derecha, la que ha tenido responsabilidades de gobierno y tanto daño ha hecho a la izquierda de este país) engañabobos que un día lo erigió en poco menos portavoz de la canalla sin que nadie lo hubiese elegido para ello.
  
                                                
                                                                       RICARDO HERRERAS



2 comentarios:

  1. Está bien que reconozcas el mérito de haber escrito el diccionario "El tocho cheli", a ver si ahora escuchas alguno de sus discos para escribir un artículo que vaya un poco más allá del mamporreo de moda al que te has apuntado.
    Lo que sucede es que en este país si eres músico sólo puedes ser músico y si eres actor, sólo puedes dedicarte a actuar o como mucho acudir a una entrevista con Bertín Osborne pero eso de ser músico y participar en tertulias dando tu opinión o presentar un concurso de televisión y hacerlo con éxito no se ve bien. La envidia es muy mala y aquí se paga caro mojarte.

    En fin, te dejo con tu justicia poética

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  2. Ramóncin un producto fresco o Cool de la tV.Tenia algo de razón En sus intervencionesintervenciones.el artículo no es justicia poética es una opinión muy bien argumentada.recuerdo su puñetazo a la prensa en babarajas.sus intervenciones en intereeconomia.
    mejoró con los tiempos.como cantante bien pero no fue para tanttanto.como crispado contertulio defensor de la izquierda bien pero no mola esa chulería.Creo que este país hay mucho cara que por tener una habilidad le hacen servir para todo lo digo al mensaje aanterior.claro que no se ve bien cuando hay licenciados en periodismo por un tubo y nadir les llallama.la democracia debe empezar por ahí.Envidiar a quien.? Yo ya solo envidio a la gente normal que no infringe ninguna norma.gracias a la justicia poética el mundo huele mejor que bien

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