martes, 26 de enero de 2016

León envejece a pasos agigantados mientras los jóvenes abandonan la provincia.







Una imagen vale más que mil palabras y el gráfico de la Pirámide de edad de la población leonesa es lo suficientemente explícito como para asegurar que la provincia de León envejece a pasos agigantados. Y lo que es peor, sin perspectivas de mejora, ya que mientras la población de mayor edad se multiplica en dicha pirámide los jóvenes disminuyen de una forma alarmante.

Los resultados del Padrón Continuo del Instituto Nacional de Estadística conocidos hace días no pueden ser más desalentadores. Así, frente a los 506.365 habitantes que existían en la provincia en 1998 con una media de edad de 42,95 años, tan solo quedan a día de hoy 479.395 que promedian 47,80. Es decir, la provincia leonesa va envejeciendo rápidamente y desengrándose a un ritmo de unos 5.000 habitantes por año. En fin, ya se ha situado en cuarto lugar como provincia más envejecida del país a la que únicamente superan Zamora, Orense y Lugo.

Como ejemplos paradigmáticos de esta evolución indeseada puede indicarse que los habitantes de más de 100 años se han multiplicado por siete, mientras que la población joven cae hasta el 14%. La lectura estadística es bien fácil: la falta de espectativas laborales echa a nuestros jóvenes fuera de León. Aunque esta lectura también es bien cruel, sin duda, ya que las nefastas políticas que han conducido hasta esta crítica situación han continuado obteniendo un respaldo considerable durante los procesos electorales del año 2015.




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