viernes, 26 de febrero de 2016

La corrupción en avalancha del Partido Popular... ¿se trata de un modus operandi?






Ricardo Herreras Santamarta/

  

                                                                            CORRUPCIÓN

La Operación Taula, el caso Palma Arena, los papeles de Granados, la operación Púnica, el caso Gürtel, los papeles de Bárcenas, el caso Ritaleaks, las tarjetas Black… sí, a este paso el Partido Popular va camino de acabar ahogado en su propia mierda.

            Desde luego, con esta avalancha de “casos aislados” cabe dudar si la corrupción aquí es ya una simple cuestión de “personas aisladas” como algunos se empeñan en decirnos o si estamos más bien ante un modus operandi generalizado que en verdad roza abiertamente lo mafioso en tan patriótico partido político.

Pero, ¿y qué pasa con sus tan cacareados 7,2 millones de votantes? En realidad a la mayoría de ellos (como a la mayoría de los hooliganescos votantes de los también muy corruptos PSOE o CIU, no nos engañemos) les importa literalmente un huevo de pato todo lo que tenga que ver con la corrupción, pues asumen como algo normal e incluso dan por bueno que todos los políticos procedan de manera corrupta. Es más, piensan firmemente que aquellos considerados honestos son o bien unos mentirosos o bien unos pretenciosos que se creen superiores al resto.

En el fondo, esa y no otra es la raíz última de la cuasi impune existencia de una dilatadísima y aceptada “cultura”(es un decir) de la corrupción que hemos padecido en este extraño país a lo largo de nuestra accidentada Historia, nefasta dinámica que solo ahora -después que una brutal crisis nos haya pasado por encima: ¡qué triste!- parece empezar a cambiar un poco.

Bueno, nunca es tarde.


                                                                       RICARDO HERRERAS

       

              

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