lunes, 22 de febrero de 2016

La junta de Castilla y León insiste en que La Cepeda, una demarcación con más de más de mil años de historia, desaparezca.






Si nadie o casi nadie en León se siente satisfecho en el engendro autonómico de Castilla y León desde que éste se impusiera a los leoneses en los cercanos años 80 -sin contar con la opinión y deseos de la gente-, es por algo.

Tres décadas de gobiernos lesivos para la provincia leonesa han ido esquilmando poco a poco su economía, sus tradiciones o su patriminio lingüístico en beneficio de la creación de una estructura territorial y de poder que carece de identidad . Antes o después, en una o varias ocasiones, todos los leoneses han padecido las consecuencias de pertenecer a una autonomía impersonal en el que con más frecuencia de la habitual las cosas se hacen mal o muy mal.

Como muestra de ello tenemos de actualidad las llamadas "unidades básicas de ordenación y servicios del territorio en León", que creadas por la junta de Castilla y León llevan alentando y presentando desde hace tiempo diversos disparates geográficos que son contestados impotentemente mediante las alegaciones correspondientes. Pues bien, dentro de todo este potaje territorial, error, tras error, la junta sigue insistiendo en terminar con los más de mil años de trayectoria que atesora la demarcación de La Cepeda.

Se comprende que una superficie sin identidad ni tradiciones propias como la autonómica -creada hace sólo tres décadas- intente por todos los medios aferrarse a un clavo ardiendo para dar cualquier impresión de cohesión u organización territorial. Sin embargo, ello no la legitima para acabar -por su propia voluntad y sin ningún tipo de consulta democrática- con la identidad, las tradiciones y la historia de nadie.

Por lo que respecta a La Cepeda la última ocurrencia del engendro autonómico pasa por crear otra criatura a su imagen y semejanza, en la que nuestra actual mancomunidad se mezclaría e integraría en otra geografía que se denominaría Maragatería y La Cepeda. Pero el cachorro autonómico ofrecería una estampa tan inconexa, impersonal y difícil de gobernar como la de su creador. Aunque eso sí, a pequeña escala, como corresponde a la criatura recién nacida de un ser deforme.

En respuesta a estos estrafalarios proyectos desde La Cepeda ya se mostrado el malestar por todo ello -ha sido alegado por 2.400 vecinos, de los 3.110 que viven en La Cepeda- y se exige la desvinculación de está última mezcla geográfica de la junta, que ahora, pretende unir a La Cepeda con el grupo de ayuntamientos que se ha denominado Maragatería. En concreto, Luis Alfonso Álvarez -presidente de la Mancomunidad de La Cepeda- ha dado a conocer recientemente el malestar existente por la modificación de la ordenación territorial presentada estos pasados días. Así, éste aseguró: «No han entendido nada» o  «queremos que La Cepeda sea una única unidad mancomunada, ya que no se puede hacer un uso eficaz de los servicios en un área tan grande». Pero en definitiva, la junta de Castilla y León todavía está a tiempo de subsanar su nuevo error y de respetar la demarcación cepedana así como la voluntad de los cepedanos. Porque una cosa sí que parece evidente: una administración que no respeta a los ciudadanos, no podrá exigir nunca que sea respetada por estos.



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