miércoles, 23 de marzo de 2016

Atentados de Bruselas. Donald Trump hace una pregunta estúpida y Ricardo Herreras le invita a reflexionar.







Ricardo Herreras Santamarta/
                                        


                                                               BONITA Y SEGURA

Mientras el criminal e infame terrorismo yihadista golpea otra vez con saña el corazón de Europa, el ínclito Donald Trump -que quizás se ha enterado ahora de que hay una ciudad que en el llamado Viejo Continente se llama así- va y dice “¿Se acuerdan cuando Bruselas era bonita y segura?”

Pues hombre, hace unas tres semanas y en el enésimo incidente de estas características en territorio USA, un crío de apenas catorce añitos se lió a tiros con sus compañeros de clase en Ohio: ¿por qué el susodicho no salió a preguntarse por lo “bonita y segura” que era Middletown antes de ese tiroteo? Y ya puestos, ¿Trípoli, Damasco o Bagdad no eran lugares razonablemente seguros hasta que quienes (parapetados en sus fortalezas de lujo) se han forrado con la compra de petróleo y la venta de armas empezaron a sembrar con fatales consecuencias la semilla del conflicto bélico en aquellos lugares?

En efecto, mientras los espacios de caos están cada vez más cerca de nuestras casas y la barbarie se expande por un mundo cada vez más inseguro como el fuego en una pradera seca, algunos nos acordamos de cuando nuestras sociedades eran (dentro de lo que cabe, claro) mucho más tranquilas, predecibles y justas hasta que el desquiciado modelo socioeconómico vigente empezó a fomentar su pulverización -laminación del welfarestate, deterioro de los servicios públicos, vaciado de contenido democrático de las instituciones, entreguismo de los políticos a los poderes económicos, etc.- en aras de las sacrosantas competitividad, productividad y rentabilidad, con resultados fatales para la mayoría y grandes beneficios precisamente para tipos como Trump.


Damas y caballeros, esto tiene mal, pero que muy mal color.


                                                                       RICARDO HERRERAS



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