jueves, 10 de marzo de 2016

El cruel neoliberalismo que crucifica a los europeos. La economía antihumanista vista por Ricardo Herreras.







Ricardo Herreras Santamarta/                                                 

                                                                 NEO(NAZI)LIBERALISMO

Estaba leyendo estos días un espeluznante libro de Primo Levi sobre los infaustos lager levantados durante el III Reich en los territorios ocupados y enseguida me vinieron a la cabeza las fatídicas políticas austericidas de la Troika, cuyo parecido desde un punto de vista económico e incluso terminológico resulta asombroso.

Porque en realidad Auschwitz, Mauthausen, etc., etc., no eran tanto lugares de exterminio (por lo menos, no solo, con la única excepción quizás de Treblinka) puro y duro como una especie de “espacios industriales” gestionadas con “criterios especiales” por una versión criminal de los hoy célebres “Departamentos de Recursos Humanos” donde -antes de proceder ya sí a la eliminación física cuando ya no podían más o no resultaba “rentable” alimentarlos- se utilizaban a millones de trabajadores como “mano de obra” esclava. De algún modo, la eliminación de “costes improductivos” garantizaba la altísima “competitividad” del producto elaborado y el “máximo beneficio” tanto para los capitostes nazis como para el gran capital alemán (los Krupp, Thyssen, Bayern…) que los aupó, financió y sostuvo en el poder durante doce años.

No quisiera caer en la demagogia ni mucho menos pretendo hacerlo en el tremendismo. Nada podrá ser equiparable a aquel horror, eso está claro. Además, la metodología es diferente. Pero si se piensa con detenimiento los burócratas nazis y los de la Troika han perseguido básicamente lo mismo: minimizar los costes de trabajo y los gastos de mantener a los trabajadores. La diferencia es que los acólitos de Hitler usaban las cámaras de gas y los neoliberales la supresión progresiva del estado de bienestar. Repito, no se trata del mismo método, pero en el fondo lo que se busca es muy similar: exprimir el trabajo ajeno y negarle cualquier atisbo de valor humano.

Así las cosas, ¿hasta cuándo vamos a seguir pensando la Unión Europea solo como un gigantesco espacio económico ordenado por criterios de “competitividad”, “crecimiento exponencial” o “rentabilidad” olvidando a quienes realmente importan, esto es, las personas? ¿No es hora ya de una Europa sin los Juncker, Dijsselbloem, Draghi, Tusk y demás adláteres de “los mercados”?

 
                                                                                  RICARDO HERRERAS




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