martes, 1 de marzo de 2016

El pacto de la Indecencia. Ricardo Herreras azota al Partido Surrealista de las Ocurrencias Esporádicas.







Ricardo Herreras Santamarta/


                                                              SOFISTAS Y CAMBALACHES

Lo del Partido Surrealista de las Ocurrencias Esporádicas (PSOE) ya rebasa el sofismo para caer en la pura y dura desvergüenza. Retratado por enésima vez al entregar el grueso de la política económica en un hipotético gobierno a las directrices de la nueva derecha que representa Ciudadanos en un acuerdo que, lo vendan como lo vendan, abarata aún más el despido, no deroga la (contra)rreforma laboral del PP ni la impresentable “ley mordaza”, ni tampoco prohíbe las “puertas giratorias” ni mucho menos frena los desahucios o alivia el ominoso pago de una deuda contraído por la banca, sus adláteres ahora van y dicen (recuperando aquella tan demagógica como cansina “pinza” de la que hablaban en los 90´ formada imaginariamente por Aznar y Anguita) que si Pablo Iglesias vota “no” a la investidura de Pedro Sánchez, votará en puridad lo mismo que el PP.

Estos cachondos o deben tomar al personal por gilipollas o se olvidan que ya hace tiempo las terminales del muy afín Grupo Prisa no convence ni a los convencidos ni influye más que a cuatro pijiprogres, porque salvo algún despistado casi todo el mundo intuye aquí que el pacto (¿de “cambio”? ja, ja, ja) alcanzado entre PSOE-Ciudadanos es claramente una invitación al PP para que no vote lo mismo que Podemos. O séase, para que se abstenga. Previa renuncia de Rajoy a favor de Soraya Sáenz de Santamaría, por supuesto. Blanco y en botella.

Tal cambalache -orquestado sin lugar a dudas entre bambalinas por los poderes fácticos/mediáticos del Régimen a fin de ganar algo de tiempo y postergar la casi inevitable llegada al gobierno de Podemos- se está encontrando sin embargo con un escollo inesperado (y no ha sido precisamente el voto de la militancia socialista, cuya abstención ha sido altísima y el cual bien podría haber sido “maquillado”, sobre todo en la poderosa federación andaluza dirigida por Susana Díaz): al menos a día de hoy, Mariano no parece muy dispuesto a hacerse a un lado, quizás porque el gallego, ejerciendo como tal, confía en capear el temporal de la corrupción a la espera de que unas nuevas elecciones refuercen su posición obligando a Sánchez y Rivera a avenirse a él para formar ya sí un gobierno de gran coalición.


   En los próximos días, el desenlace.


                                                                       RICARDO HERRERAS



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