martes, 15 de marzo de 2016

Ricardo Herreras despide a Cándido Méndez, el sindicalista conocido como "el Padre Cucharón".







Ricardo Herreras Santamarta/                                        


                                                                            MÉNDEZ

Veintidós años (se dice pronto) después, Cándido Méndez -inefable engullidor (de ahí que se le conociera en el gremio como el “Padre Cucharón”) de gambas, ávido coleccionista de relojes de alta gama e “incansable luchador” (solo hay que ver su oronda figura y voluminosa papada, producto quizás del estrés, las horas de sueño, los disgustos y malos tragos en su “incansable” defensa de los trabajadores patrios ...definitivamente, ¡qué mal ha hecho el ácido úrico a los dirigentes sindicales!)- deja la dirección de UGT.

La excelente pensión de la que disfrutará a buen seguro que será ya imposible de percibir tanto para los miles de precarios que jalonan el maltrecho mercado laboral hispano como para los muchos trabajadores fulminados por esos EREs que su altamente salpicado de corrupción sindicato (cada vez más repleto de liberados holgazanes, egoístas e insolidarios casi siempre al lado del empresario o gobierno de turno a cambio de suculentas subvenciones) firmó cobrando sin ningún rubor durante todo este tiempo.

En su despedida ha dicho que “me ha podido sobrar algún año de mandato”. Visto lo visto y a tenor de cómo está hoy la clase trabajadora en nuestro país, en realidad le han sobrado bastantes por no decir todos. 

Así que… muchas gracias por nada, Méndez.

                                                                                  RICARDO HERRERAS


 

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