lunes, 2 de mayo de 2016

El sindicato Manos Limpias ¿picó demasiado alto con la empleada de La Caixa? De los Lunnis a la Infanta Cristina.







Ricardo Herreras Santamarta/



              NO TAN LIMPIAS

Hace ya un par de semanas del envío a prisión de los principales líderes de Manos Limpias, imputados por extorsión, fraude procesal, fraude en las subvenciones, estafa continuada, administración desleal y organización criminal. Casi nada al aparato.

Como se sospechaba, al final resultó que este pseudosindicato -el único en el mundo sin afiliados: desde luego, no se recuerda haberlos visto en ninguna manifestación del 1º de mayo- amarillo y reaccionario no era otra cosa que una tapadera de mafiosos extorsionadores obsesionados con lo único que parece importar aquí: la pasta.

Ciertamente, toda esta caterva de picapleitos supermegapijos con un afán de protagonismo superlativo llevaban años en el candelero acaparando las acusaciones populares, interponiendo demandas (algunas especialmente surrealistas, todo sea dicho, como aquella contra “Los Lunnis” por mostrar una boda homosexual en su programa) a cascoporro y paseando su palmito por las cadenas televisivas, jaleados incluso por los muy hipócritas que hoy se rasgan las vestiduras y les acusan.

La pregunta que nos hacíamos muchos -de dónde sacaban los recursos económicos para entrarle a todos los trapos (sucios, por supuesto) en que se veía involucrado el sacrosanto Régimen del 78´- era un secreto a voces que ya tiene respuesta en forma de procedimiento judicial. El nuevo interrogante es: ¿por qué ahora? ¿Es que ya no son “útiles” o hay que salvar a alguna personalidad demasiado importante sentada en el banquillo en estos precisos momentos?

Sí, parece claro que con la “empleada”de La Caixa picaron demasiado alto. Ese fue su gran error, apretar más de lo que podían abarcar.


                                                                                                            RICARDO HERRERAS


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