viernes, 6 de mayo de 2016

La galería de arte Ángel Cantero celebrará hoy su III Aniversario con la exposición del escultor Andrés Álvarez Ilzarbe.







La Galería Ángel Cantero inaugurará la exposición Romposiciones del escultor ÁLVAREZ ILZARBE, en la celebración del III Aniversario de la Galería, que tendrá lugar el viernes 6 de mayo.


PROGRAMA
19:45 – Video-creación Transfiguración del artista Santos Perandones.
20:00 – Entremés musical.
20:15 – Presentación de la exposición Romposiciones, con la presencia del artista.
20:30 – Copa de cava / vino para celebrar el Tercer Aniversario de la Galería.


Dicha exposición será visitable del 6 al 31 de mayo de 2016 en:

C/ Juan Madrazo, 25, bajo - 24002 León - 987 24 23 54 - angel-cantero.com
Horario: L-V de 18:30 - 21:30 h. Sábado: 12:00 a 14:00 h. y 18:00 a 21:00 h.



                                                Reseña artística de Mario Grande

 Hay modos de estar en el mundo. ANDRÉS ÁLVAREZ ILZARBE esculpe. Más que un modo de estar, un don. Vivir en contacto íntimo con la belleza y atreverse a expresarla. En su caso, a través de nuestro pariente más lejano, la madera. El mismo latido. La promesa de los volúmenes y las formas, las sombras, el tacto.

Del oficio de esculpir conocemos solo el resultado, la obra ya acabada. Eso es porque no tenemos paciencia. Hay todo un diálogo previo entre la madera y el escultor. Resignada al uso, como leña, viga, cuaderna, a facilitarnos la vida, la madera duerme.

El escultor no la usa. Convocado por ella, la despierta. Descubre, explora. Y la madera, que viene de ser orgullosamente raíz, tronco, rama, resurge otra. Mérito de quien la trabaja es que podamos apreciar en cada obra ese viaje. Porque también el escultor resurge otro, como memoria de la madera.

Fruto de esta generosidad mutua, en sus manos la madera se abre a un mundo de representaciones. De haber sido casa, comida y sombra, viene a sugerir amor, dolor, compasión, también denuncia cuando toca. De la mano del escultor la madera ofrece una mirada aguda y serena sobre la experiencia de nuestros días.

Imaginen el bloque antes de labrado, que ni siquiera entonces era algo informe, pues el escultor supo ver en él. Escuchen la tenacidad de la gubia. Las palabras en astillas. La paciencia de las formas. Las colas. Los barnices. Las luces que hacen cambiar de punto de vista, dictado por la madera.

Contemplar esta muestra de esculturas es todo un ejercicio de reencuentro con la madera viva de un escultor tan diestro y sutil como apasionado.

¿Será que ANDRÉS ÁLVAREZ ILZARBE lleva un rumor de fresno entre las letras de su nombre?
                                                                                  

                                                                                                                          Mario Grande.



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