lunes, 23 de mayo de 2016

Palos de Ciego. Europa se bambolea mientras cuadra las cuentas con los beneficios obtenidos por la exportación de armas.








Ricardo Harreras Santamarta/


                                                                   PALOS DE CIEGO

Ante la ofensiva de un ejército sirio bien ayudado por la aviación rusa, nuestros “aliados” tradicionales de Turquía y Arabia Saudí amenazan ahora con invadir el país  mientras los asustados dirigentes europeos -con Merkel a la cabeza- han tenido que recurrir a Ankara para que desempeñe el papel de gendarme con los refugiados en medio de llamamientos de auxilio a la OTAN y desaforadas críticas a Putin.

En cuanto a los primeros (el neosultanato otomano y las petromonarquías del Golfo), frustrados sus planes de acabar con Assad, es que ya ni se molestan en disimular su papel en todo este desaguisado. Solo en las próximas semanas/meses veremos si ambos (los saudíes no parecen capaces de vencer ni a los yemeníes, que son cuatro gatos mal armados a quienes solo Irán presta una paupérrima ayuda, y los turcos, después de derribar aquél avión ruso, deberían andarse con cuidado) tienen el valor suficiente para entrar militarmente en Siria.

En cuanto a los segundos, algunos de nuestros hipócritas gobernantes contribuyen a desestabilizar un país donde hay más intereses geoestratégicos que en una partida de Risk, la gente huye por la guerra que se ha desatado allí y ahora se quejan de que les lleguen refugiados mientras, para ocultar su parte de responsabilidad, culpan de todo a Rusia o insinúan que la OTAN podría entrar en la fiesta.

¿Soluciones militares a catástrofes humanitarias? ¿Más vallas? ¿Qué otros hagan el trabajo sucio? Quizás sería más efectivo presionar a los países que verdaderamente siguen financiando a los fanáticos como primer paso para detener el conflicto sirio. Claro que si se acaba la guerra lo mismo menguan los beneficios obtenidos por las masivas exportaciones de armas, los cuales desde hace meses están ayudando a cuadrar las cuentas de muchos países de la propia UE.


                                                                           RICARDO HERRERAS


 

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