martes, 28 de junio de 2016

Entre populismos y política. Europa busca soluciones.






Ricardo Herreras Santamarta/


                                                                            

                                                                            POPULISMOS

Dos años después del ascenso fulgurante de esa nadería política -en la sociedad del espectáculo, ya se sabe que lo importante es parecer joven, atractivo y simpático- que en el fondo es el actual primer ministro trasalpino Matteo Renzi, los jovencísimos candidatos del Movimiento “anticasta” 5 Estrellas del controvertido Beppe Grillo le han pegado un buen varapalo en las municipales del pasado domingo 19 de junio tras hacerse con las siempre preciadas alcaldías de Roma y Turín.

En la prensa se habla estos días de voto de castigo, pues los efectos de la tibia recuperación económica en cifras macro no parecen sentirse aún en el bolsillo de los contribuyentes italianos, muy cabreados además por las nuevas corruptelas que han ido apareciendo a lo largo de todo este tiempo en un modelo que parece haberse quedado anquilosado en los años 70´.

Es verdad que sería un error trasladar estos resultados a las generales en un país eminentemente conservador y siempre preocupado de su encaje internacional como Italia. Pero parece claro que en todas partes la gente se está cansando de la llamada “vieja política. Para ser más precisos, de todos los que nos dicen a diario que tenemos que ajustarnos el cinturón por aquello de que “no se puede depender del Estado” (sanidad, educación, pensiones) y que sin embargo, nunca en su vida han cobrado de otra fuente que no sea el mismo Estado como cargos a dedo o electos.

En especial, de esos que militando en los viejos partidos socialdemócratas y con un discurso de centro izquierda han terminado sancionando todas las medidas económicas de la derecha mientras conseguían prebendas sin cuento a la par que contribuían a laminar el hoy añorado estado de bienestar levantado con tanto esfuerzo décadas atrás merced a las reivindicaciones y luchas de los trabajadores.

Que nadie se equivoque: ellos son quienes en buena medida han creado a estos movimientos que ahora tildan bajo el calificativo genérico y despectivo de “populistas” con su latrocinio compulsivo, su onerosa presión fiscal sobre las clases medias, su indisimulado favoritismo hacia los poderes financieros frente a las necesidades/problemas de las personas de a pie, sus impresentables recortes en materia de servicios públicos y su nepotismo endémico.

No es extraño por tanto que -con la que está cayendo y la que está por caer- cuando aparezca algo que resulta novedoso y cercano al pueblo despierte una atracción mayor que la que puedan despertar quienes solo aspiran a medrar y pillar cacho en algún que otro consejo de administración de tal petrolera o cual eléctrica. Quienes llevan años pifiándola y ahora se rasgan las vestiduras, deberían pensar que quizás lo extraño sería ya lo contrario, pretender que la gente siguiera otorgándoles carta blanca.


                                                                                                              RICARDO HERRERAS



No hay comentarios:

Publicar un comentario