martes, 12 de julio de 2016

El Ejido, un barrio solidario. Miguel Ángel Domínguez Pérez.







 

                                                   EL EJIDO, UN BARRIO SOLIDARIO

Los barrios de nuestra ciudad deberían recibir las atenciones que se merecen aunque la realidad es tozuda y los hechos demuestran que ello no sucede. En el Ejido lo saben muy bien y el aislamiento urbano al que quedó sometido desde que se peatonalizó la zona de la catedral, no ha ayudado en nada a mejorar su situación. La falta de algo tan básico como un centro de salud de atención primaria pone en evidencia que para los que han ostentado el poder, los habitantes de El Ejido han sido ciudadanos de segunda categoría.

Con la llegada de la crisis, la situación económica de las familias empeoró y diferentes señales como el envejecimiento de la población, el éxodo de sus jóvenes o el ascenso del paro, constatan que la recuperación que el Partido Popular anuncia a bombo y platillo en Europa, y por los platós de televisión, todavía no ha llegado aquí.

Rafael F., responsable del grupo de Acción Social de la Hermandad de Jesús Divino Obrero y habitante del barrio de toda la vida, es consciente de ello. Y sobre todo, desde que hace seis años comenzara junto con otros veinte voluntarios de la cofradía a socorrer a algunas familias que de repente, se quedaron fuera de juego. La labor social de estos voluntarios es continua y va en aumento aunque desde que hallaron hace año y medio apoyo económico, asistencia psicológica y cobertura legal en Cáritas, la atención hacia los más necesitados del barrio ha mejorado.

Ahora disponen de un local más amplio y discreto, y los que acuden a recoger las bolsas de comida ya no tienen la necesidad de taparse la cara para llevarse los alimentos. En este local, en el que conversamos también con Félix y su esposa, uno se sobrecoge al observar la comida en las estanterías y al saber que hay documentadas 60 familias en situación crítica. Aquí, el aceite de oliva es oro verde y las legumbres precocinadas tienen una categoría especial porque se convierten en el único alimento que pueden tomar los que solo disponen de una pequeña bombona para calentar la comida. La pobreza energética también existe.

Pero no impresiona menos el observar la ropa que se entrega por las estanterías o algunos juguetes que se convertirán en fugaces alegrías de infancia. En fin, los tres voluntarios me enseñan un armario que están acabando de montar artesanalmente para disponer de un espacio en el que organizar y almacenar los productos de higiene que necesitan las familias.

Sin embargo, no hay tregua y todo indica que las políticas despiadadas de los últimos años van a continuar haciendo mella en la población mientras los escándalos de corrupción, la caída de los salarios o la falta de un sistema de protección económica para los ciudadanos, masacran al país. Es necesario cortar ya esta hemorragia provocada por decisiones crueles y deshumanizadas. Por el momento, los habitantes de El Ejido seguirán ofreciendo su cara más solidaria y no parecen dispuestos a abandonar a su suerte, a los vecinos de siempre. Pero cada tercer viernes del mes, cuando se hace el reparto, las estanterías se vacían y la necesidad de alimentos, ropa o productos de higiene, se convierte en un nuevo reto.



                                                                                        Miguel Ángel Domínguez Pérez.



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DOMÍNGUEZ PÉREZ, Miguel Ángel, "El Ejido, un barrio solidario", en La Leonera. nº 1, León, 2016, p. 2. Boletín editado por Círculo Podemos León cuyo editor literario es Formación Democrática de Podemos León.




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