domingo, 26 de septiembre de 2010

La fechoría de Viloria ya hace mella entre las familias que trabajan en Tremor de Arriba.

El calendario del encierro de los mineros del Pozo Casares impacta no solamente a la vista, sino a lo más hondo de los individuos que lo contemplan, los días tachados con la tinta roja se sienten como heridas.

Las cuentas del Boletín Oficial del Estado son bastante claras y explícitas, por ello, cuesta comprender por que Viloria trata así a sus trabajadores.

Los mineros cuelgan pancartas y exigen el dinero que ganaron trabajando honradamente en la mina. Se preguntan donde están los millones de euros con los que se deben pagar los salarios.

Pese a ello, lo que más sobrecoge, es contemplar el aviso que se da a las familias debajo del trágico calendario. EL BANCO DE ALIMENTOS, es prueba indudable de la magnitud de la perversa fechoría de Viloria.

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