miércoles, 1 de diciembre de 2010

El conflicto de Rabanal del Camino. Una polémica analizada por Pedro Criado Juárez.




* Bajo el Irago *

Hace unos años, deambulando por La Somoza y La Valdueza leonesas, pasé por Rabanal del Camino, a los pies del Irago, pueblo simbólico tanto para la ruta jacobea como para la historia de la arriería maragata. Vi abierta la iglesia, cosa rara en nuestros días, y allá me introduje guiado por la inclinación a las piedras viejas. El templo se encontraba desmantelado, sin retablos, y con calicatas en los paramentos que denunciaban la búsqueda de elementos arquitectónicos ocultos por las cales y los yesos. El suelo estaba excavado hasta el nivel de unas sepulturas, a una profundidad que, creo recordar, me pareció excesiva, lo que me hizo pensar en la posibilidad de alguna edificación anterior. En todo caso yo pisaba una plataforma provisional, a una cota que no pude referenciar con el nivel del pavimento. Cuando en ello estaba apareció un joven monje, con hábito benedictino, que me puso en la calle. Una vez en el exterior busqué algún cartel que me diese la información que el monje me negó. No encontré nada, y me quedé con las ganas de conocer datos sobre la intervención que acababa de ver en la iglesia.

Había leído algo sobre una comunidad de benedictinos instalados hacía unos años en el pueblo. Encontrarme a uno de ellos controlando la iglesia parroquial, y la existencia de unas obras tan importantes, en un edificio protegido, sin información de ningún tipo, me intrigó. Paseando por las calles hice algunas preguntas, y las evasivas o las escuetas respuestas contribuyeron a mi curiosidad:


- Pues ya ve usted, así nos tienen la iglesia...
- Sí, a uno de ellos le han hecho párroco...
- Mucha, mucha soberbia es lo que hay en esos monjes...


Recopilando información en Internet supe que el Monasterio Benedictino de San salvador del Monte Irago se había establecido formalmente en el año 2001. Ocupa un edificio de nueva planta en la plaza de Rabanal, frente a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, parroquia del pueblo. Lo fundan monjes procedentes de Santo Domingo de Silos, que adquieren dependencia de la abadía alemana de Santa Otilia, en Baviera. Datos que mueven a más preguntas. (Ante la procedencia de Silos no puedo por menos de pensar en la destrucción de aquella iglesia románica, hecho que oscurece la memoria del gran Ventura Rodríguez, y de cuya magnificencia da idea el claustro conservado. De Silos procede también la comunidad de la Abadía del Valle de los Caídos). ¿Cómo y por qué salen estos hombres de Silos? ¿Por qué se acogen a la autoridad de una abadía extranjera? ¿Quién financia su nuevo monasterio y hospedería? Preguntas que quedan sin respuesta como quedan las referentes a la promoción de las obras de la iglesia de la Asunción, que no logro saber a quién corresponde.

En agosto de 2009 unos inusitados titulares de prensa, referentes a la comunidad benedictina de Rabanal, llaman mi atención:


Un pueblo se levanta contra los monjes de un monasterio benedictino en León.

Los monjes de un monasterio de León salen del país tras ser abucheados.


Es realmente una situación inusual, yo no tengo noticia de algo parecido en la historia reciente. En nuestro tímido caminar hacia un estado laico (en la Constitución no se atrevieron a llamarlo por su nombre), las conquistas, hasta el momento, han sido escasas. Sin embargo, la jerarquía eclesiástica se ha encastillado, en defensa de posturas cada vez más ultramontanas. A quien tiene o ha tenido el todo le cuesta admitir la parte, y nada digo si de poder hablamos. Con independencia de las razones o sinrazones, el pacífico enfrentamiento de un pueblo con la jerarquía eclesiástica o el clero, es una noticia positiva. Y lo es, no por el hecho del enfrentamiento en sí, lo es por que este sea posible y la gente se atreva a hacerlo. Hay en ello el atisbo de una importantísima liberación en el pensamiento de las gentes. Algo se va consiguiendo. Las violentas explosiones del pueblo contra la Iglesia, repetidas históricamente en situaciones límite, solo han producido sufrimiento y terribles represiones. Estos titulares deberían estar en todas las recopilaciones que la prensa suele hacer a final de año, por eso, por lo inusitados, por lo novedosos, por lo trascendente de los hechos.

Recopilando la información disponible en la prensa gráfica y digital sobre los sucesos del pasado agosto en Rabanal del Camino, y los antecedentes que los originan, con todas las salvedades de la información indirecta y siempre inclinada hacia uno de los lados, y la propia e insoslayable inclinación personal, me he hecho la siguiente composición de lugar.

Estos monjes llegan al pueblo con la intención de desarrollar su vocación monástica en el importante marco religioso del Camino de Santiago, y en las proximidades de otro singular escenario histórico: la Tebaida leonesa del Valle del Silencio, en la Valdueza. No se si son los únicos protagonistas de su empresa o los meros ejecutores del deseo de establecerse en la zona de la potente abadía alemana de la que dependen; lo mismo da, para lo que nos ocupa. Quieren tener presencia, ser un referente en la ruta jacobea y para ello necesitan un templo de alguna singularidad. Precisamente han construido su monasterio en la plaza del pueblo, frente a su parroquia, una vieja iglesia de importante tradición en el Camino, con vinculaciones templarias, los antiguos protectores de la peregrinación.

El Obispado de Astorga ve, con la presencia de los monjes, la forma de ahorrarse un párroco, y sin más análisis de la situación nombra a uno de los benedictinos para tan delicadas labores. La simiente de los problemas está puesta en tierra. No figura en los esquemas mentales de estos monjes, la humilde dedicación a las tareas de párroco de los cincuenta vecinos del pueblo en los largos inviernos, ni la atención a sus fiestas y tradiciones pueblerinas. Los vecinos sienten que sus devociones y patronos tienen que ir dejando paso a los usos y maneras de un monasterio benedictino, del que su parroquia ha pasado a formar parte por la vía de los hechos.

La vieja iglesia de la Asunción tiene restos que pudieran ser del postrer románico del siglo XII. A través de los tiempos el pueblo fue sosteniendo y modificando su iglesia, con los gustos, necesidades y posibles de cada época. Los ilustrados monjes se encuentran una iglesia de fuerte sabor popular, de muros encalados, retablos barrocos y decimonónicas imágenes de la industria de Olot que dañan su sensibilidad. Sienten la necesidad de adaptar el templo a sus criterios “cultos”, con una restauración que lo “dignifique”, evidenciando los restos medievales que se puedan encontrar. Se inicia el desmontaje y traslado de retablos e imágenes, ante un pueblo perplejo que se pregunta como puede ser que ellos no tengan nada que decir al respecto. Las obras que se inician a continuación parecen tender a la localización de los elementos arquitectónicos más antiguos, con el fin de poder planificar una actuación restauradora.

No he podido saber en qué condiciones se realizan estas obras y quien las financia. Parece claro que con el pueblo y su Ayuntamiento no se cuenta para nada. ¿Ha controlado todo la Junta de Castilla y León? En Internet se habla de un expediente sancionador al Monasterio de San Salvador del Monte Irago, por obras no autorizadas en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Rabanal del Camino. No he podido constatar que este expediente exista. La realidad es que el templo ha estado empantanado e inutilizable durante años. Entre los monjes y el pueblo ya hay diferencias muy importantes, parece que agravadas por la difícil o imposible comunicación, que la gente achaca a la soberbia de los benedictinos.

Otras cuestiones vienen a sumarse a este distanciamiento. Parte importante de la escasa actividad económica del pueblo se apoya en los servicios hosteleros a los peregrinos. La hospedería del monasterio entra en competencia con las demás industrias del municipio, y algunos dicen que en competencia desleal, pues a los benedictinos no se les habría exigido el cumplimiento de las condiciones normativas que han regido en el establecimiento de los negocios particulares.

Naturalmente una parte del pueblo, parece que muy minoritaria, apoya a los monjes. No son solo los que se benefician económicamente de la actividad del monasterio, sino un sector social incapaz, por mentalidad o creencias, de un enfrentamiento con la Iglesia o el clero.

Así las cosas llegan al municipio noticias de que la Junta de Castilla y León está redactando, o ha redactado, un proyecto de restauración de la iglesia de la Asunción, y que en su gestión solo han tenido audiencia los monjes, directamente o a través del Obispado. En dicho proyecto, dicen, se contempla la unión del monasterio con la iglesia mediante la supresión del espacio público intermedio, o la limitación de su uso. Al pueblo le duele el ser ignorados por la administración autonómica y lo traduce en gestos de oposición al proyecto redactado a sus espaldas, con puntualizaciones como la negativa a la prevista retirada del reloj del campanario (regalo a su pueblo natal del celebre relojero Canseco), o la modificación del espacio urbano de la plaza para facilitar el acceso de los monjes a la que no es su iglesia, sino la del pueblo.

Con la llegada del verano la población aumenta considerablemente. Son los desperdigados descendientes de las gentes de Rabanal, que salieron del pueblo cuando el tren acabó con la arriería, y buscaron el futuro de sus hijos en las ciudades, en actividades derivadas de su antiguo oficio de trajineros. Acuden a su cita anual en el lugar de sus ancestros, a las viejas casas que cuidan y veneran, a sacar del arca y la naftalina las ropas de los abuelos, y lucirlas en el rito del chiflo y el tamboril, en la liturgia de unión con el pasado que les da continuidad, afirmando su condición y su cultura.

El conflicto con los monjes está en todas las conversaciones, en todos los corrillos, en las casas y en la calle. Se recogen firmas, se proponen actuaciones... La tensión estalla en las fiestas de la Virgen, los días quince y dieciséis de agosto. Los benedictinos se niegan a abrir la iglesia para que los vecinos hagan sus ofrendas florales y saquen a su Virgen en procesión. Dicen misa en la cercana iglesia de San José, acompañados por sus pocos incondicionales. En el exterior espera el pueblo con pancartas, y la Guardia Civil, a la que los monjes han llamado. Cuando salen son abucheados por los vecinos durante el recorrido hasta el monasterio. (En un video que circula por Internet puede verse este tremendo paseo entre abucheos, y la provocadora mirada de desprecio de uno de los monjes). Horas después salen hacia su abadía en Alemania.

El día veintiuno de agosto el Obispado de Astorga emite una nota de prensa en la que, en medio de una torticera interpretación de los hechos, manifiesta su incondicional apoyo a los monjes.

El día veinticuatro los monjes, desde su abadía alemana, cuelgan un comunicado en la pagina Web de su monasterio en Rabanal. No merece la pena el menor comentario sobre esta torpe tergiversación. Más les hubiese valido un prudente silencio.

Para la celebración de la Exaltación de la Santa Cruz, el catorce de septiembre, llega a Rabanal el obispo de Astorga con dos de los monjes llegados de Alemania y un grupo de fieles astorganos. También está el apoyo a los benedictinos de una esperpéntica representación ecuestre, unos individuos que dicen ser miembros del Resurgir de la Orden del Temple. Nada menos. Esta vez sí hay procesión y misa, a las que asiste el pueblo. En la homilía el obispo se despacha a gusto. Afirma que las gentes de Rabanal han acudido a los enemigos de la Iglesia. Que solo los cristianos tienen derechos en la Iglesia, y que para ser cristiano no es suficiente el bautismo. El templo es propiedad de la Iglesia y tienen derecho a entrar en ella los creyentes. Para rizar el rizo, un miembro de la cla astorgana del obispo, al finalizar la misa, lee un manifiesto de apoyo a los benedictinos martirizados por la barbarie atea. Un grupo de fieles del pueblo abandona el templo.

Las agresivas palabras del prelado, me afirman en la idea de la necesidad de reconsiderar, antes de cualquier inversión de caudales públicos, las propiedades inscritas a nombre de la Iglesia que sean declaradas de interés cultural. Estos bienes son fruto, a través de los tiempos, de una sociedad, la nuestra, con formas culturales complejas, de orígenes muy diversos y con una fortísima implantación del cristianismo hasta hace poco tiempo. Las gentes evolucionan en sus creencias, y el Sr. obispo de Astorga no puede negar a nadie el patrimonio cultural, legado por sus antepasados, por el hecho de que su evolución personal le haya llevado a la duda en asuntos referentes la revelación divina. Tampoco tiene ningún derecho a declarar enemigos de la Iglesia a los miembros de la sociedad que no participen en las prácticas religiosas. Lo habitual es que el hombre que duda respete las creencias de sus padres. Lo que no es tan habitual es el respeto de los clérigos jerarcas a su duda. Y donde hablo de dudas puedo hablar de certezas, es lo mismo.

En todo caso, el Sr. obispo pretendía un encasillamiento genérico de las gentes que discrepan de la gestión de los monjes en la iglesia del pueblo, lo cual es simple, injusto y torpe.

Como también parece injusto y torpe el empecinamiento en no nombrar un párroco, como piden los vecinos, y mantener a machamartillo a ese benedictino, cuya actuación, como mínimo, habría que poner en cuestión.

Todo quedará en nada, el pueblo tendrá que tragar en todo o casi todo, como siempre. Pero esos titulares de prensa son un pequeño hito en la historia de la dolorida España, tan castigada siempre por los poseedores de la verdad.

Mi respeto y apoyo a ese pueblo valiente, a Rabanal del Camino, en la tierra en que nacieron algunos de mis abuelos.

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Las anteriores palabras las escribí hace algo más de un año. La situación en Rabanal parece ser la misma. El Sr Obispo se mantiene en su empecinamiento y los vecinos no se rinden. Yo sigo convencido de la necesidad de proteger el patrimonio cultural del pueblo, y de reconsiderar la propiedad de los bienes sometidos a usos abusivos, que no sean respetados y puedan ser puestos en peligro por particulares o instituciones, como puede ser el caso de la iglesia de Rabanal del Camino.
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22 de noviembre de 2010

Pedro Criado Juárez

4 comentarios:

  1. Para hablar lo que otros dictan al dictado, cualquiera vale -y más si se es poseedor de una ignorancia reclacitrante de lo que son los hechos:
    Los monjes se han construido un monasterio con su trabajo y su dedicación a los peregrinos,amén de los edificios en sí, que proceden de una donación, porque algo de bueno habrá en ellos ¿no?
    ¡A informarse antes de cacarear macho!

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  2. El edificio que ocupa el monasterio no es de nueva planta, al menos tiene 100 años.
    la casa donde se funda el monasterio es una donación de unos particulares a estos monjes(Con su hipoteca para la reforma de la casa que pagan los monjes). La hospedería también tiene una hipoteca la cual se está todavía pagando. solo tendría que haber leído a Xurso Lobato el 22 de julio en El País.
    La promoción de las obras de la Iglesia, debería saber que el pueblo está declarado de interés cultural, por tanto cualquier obra que se realiza en él tiene que tener la autorización de la D G Patrimonio, entrevista en Diario de león al D G Patrimonio Enrique Saiz el 17-9-2009. Lo mismo que lo han tenido la restauración de las otras dos iglesias del pueblo.
    Naturalmente la ruta jacobea, por mucho que la queramos hacer una ruta turística y lucrarnos de ello, es una ruta religiosa, y por lo tanto la religión debe tener una presencia importante. Los monjes no necesitan una iglesia ellos tiene su propia capilla dentro del monasterio, si utilizan la iglesia parroquial, entre otras cosas, es porque en invierno a las 6,30 de la tarde la oración de vísperas reúne a la mayoría de las 30 personas que habitan allí todos los días, porque sino con el duro invierno en la zona la gente no sale de casa, también les viene bien cuando el buen tiempo trae más peregrinos para recibirlos en la iglesia.
    “la humilde dedicación a las tareas de la parroquia” los vecinos de Rabanal solo pueden agradecer a los monjes la dedicación especial que tienen hacia ellos, sabe Vd. que además de Rabanal el monje que es párroco, lo es de otros 7 pueblos más, sin embargo los vecinos del Monasterio se aprovechan de su residencia allí, para tener la misa los domingos siempre a las 12,30 los demás pueblos cuando les toca cuando les toca.

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  3. Continuacion:
    Sabe Vd. cuáles son las tradiciones por las que el pueblo se levanta contra los monjes, una procesión que no se celebro el día 15-8-09 por los motivos que más adelante cuando le comente los altercados le intentare resumir.
    “no he podido saber en qué condiciones se realizan estas obras….”, fácil lea de nuevo el artículo del Diario de León, o diríjase a laD.G.P. Dice Vd. que la escasa actividad económica del pueblo se debe a que la hospedería entra en competencia con los servicios hoteleros del pueblo, realmente esto ya me produce risa, Vd. ha estado más de una hora en Rabanal, no puede ser que se diga esto si se ha estado en el pueblo, en buen tiempo todos los Albergues se llenan prácticamente a diario debido a la gran afluencia de peregrinos, los cuales solo pueden desayunar, comer o cenar en los 4 bares del pueblo o en los dos restaurantes (y bares). La hospedería funciona como casa de retiro y las personas que acuden hacen prácticamente vida monacal, y son personas que de no ir a la hospedería no pisarían el pueblo. A cambio sabe la cantidad de peregrinos que pernoctan en Rabanal y por tanto gastan su dinero, solo por oír cantar a los monjes en las oraciones de vísperas, no entro en valorar los que se quedan y vienen solo por temas religiosos, que gastan lo mismo, creo recordar que hay datos que dan una cifra de 30000 peregrinos que pasan por Rabanal al año.

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  4. continuacion:
    Dice que la misma del día 15 se celebra en San José, permítame decirle QUE ES TOTALMENTE FALSO, la misma se celebra en La ermita del Cristo, puesto que como la Iglesia está en restauración no se puede acceder a ella, allí es donde se insulta, amenaza y se llega a zarandear el coche en el que a la salida de la misa el monje intenta llegar al monasterio.
    El video que circula en internet corresponde a la misa del día 16 en la cual se vuelven a repetir los abucheos y amenazas, lo de la mirada provocadora, se ve que se limita Vd. a copiar lo que le dice uno de los organizadores del motín, Vd. cree que realmente el monje mira con desprecio? Es su interpretación y la respeto, pero no la comparto, yo más bien creo que es de incredulidad pese a su sonrisa.
    Porque no sale la procesión el día 15 de agosto, muy sencillo, desde el día 5 de agosto se va preparando la protesta, calentando el ambiente contra los monjes así el día 15 a las 5 de la mañana hay personas que oyen como los jóvenes dicen vamos a terminar la fiesta que hay que preparar la manifestación contra los monjes en la Procesión. Esto le parecerá intrascendente pero es fundamental en la decisión que tiene que tomar el párroco (monje) en si sale la procesión o no ya que supone tener que someter a un acto religioso como es la procesión a los insultos que efectivamente sucedieron.
    Cuál es el verdadero motivo de este conflicto, dice que ha leído en internet numerosos artículos, no ha leído Vd. ninguno sobre la adjudicación de la obras, no sera que alguien pensaba que iba a controlar las obras de restauración y luego se quedo sin ellas y le vino el enfado, porque no indaga entre quienes querían controlar la obra por ejemplo el Ayuntamiento y algún que otro cacique del lugar, por cierto del PP.
    De acuerdo con Vd. en proteger el Patrimonio de los Pueblos, para eso está la D.G. de Patrimonio, exijamos a ellos la responsabilidad de que se hagan bien las obras de restauración.
    Vera el principal conflicto que hay en Rabanal es que la gente del pueblo y en especial los que vienen de las capitales en verano, quieren que el tiempo se detenga en Rabanal, ellos vivir en sus comodidades capitalinas, pero el pueblo no, sus tradiciones, que tradiciones, yo he visto como en la iglesia durante la Consagración, alguna persona se volvía hacia atrás para hacer fotos a su familia que estaba en el coro, eso sí con los mejores trajes. Que motivación religiosa tienen aquellos que van en una procesión fumando hablando de los cubatas de la noche anterior etc.
    Estos han sido manipulados y dirigidos por aquellos que no han podido soportar que un millón de euros en obras pasaran por sus narices y no pudieran controlar, que son los mismos que les estorban personas que sin ánimo de lucro y por encima de lo terrenal estén en el pueblo y puedan ver sus desmanes.
    Gente que viene de la capital en la cual solo somos uno entre seis millones para pretender que nos pongan una calle a nuestro nombre, o que le reserven un sitio en el primer banco de la Iglesia el único dia en que asisten a misa, solamente por encabezar una protesta.
    Que querían las gentes de Rabanal como Vd. dice, mire le contare una anécdota, que paso este año, en las fiestas del 15 de Agosto, como vino un cura, que no monje, que venía a pasar el apuro y quitarse del medio el problema dejo en manos de los amotinados del año anterior la preparación de las fiestas, pues bien paso que cuando ya estaba la gente en la iglesia llego una persona a decirle a otras que estaban en el primer banco que abandonaran el banco que ese sitio era para las autoridades. Eso jamás lo hubieran consentido los monjes.
    Permítame decirle que lo que se ha jugado en Rabanal ha sido algo que nuestra Constitución ordena, la separación entre Iglesia y Estado, dejemos que los monjes, curas o quien Dios quiera organice la parte religiosa de las fiestas, con procesión, misa o lo que quieran.
    Y que la sociedad civil organicé la suya como quiera, con sus bailes, tamboriles, etc.
    Esto es lo que han defendido los monjes, durante su tiempo en Rabanal.

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