domingo, 17 de marzo de 2013

Apecyl. Quién mal anda, mal acaba. ¿Se puede tener la cara tan dura con 6 millones de parados?. El egoísmo de la clase improductiva.


En España hay que trabajar mucho para ganarse un sueldo. El país ya no puede mantener a los negocios ruinosos que viven de las subvenciones.


La energía eólica, esa que durante los últimos años ha venido devastando "sigilosamente" nuestro medioambiente provincial, destruyendo los empleos de energía eólica de El Bierzo o devaluando todos aquellos entornos sobre los que se instala aunque sea de manera ilegal, he aquí, que este año, además registrará unas pérdidas de entre 7 y 20 millones de euros en la provincia de León.

Pero ello no es nada novedoso porque este tipo de energía siempre ha sido ruinosa y poco fiable. Pero a pesar de ello, ha pretendido convertirse en una energía sostenible a cambio de "saltarse las leyes" y de recibir una serie de retribuciones que solamente  han servido para continuar por un camino que no conducía hacia ninguna parte. Así es, un camino por el que iban amenzando a especies autóctonas o exclusivas como el urogallo cantábrico, mientras planeaban oscuramente la devastación absoluta del centro de la provincia de León a base de infinidad de proyectos, que como es sabido, solamente era uno. Pero entretanto, aquella fantasía que ya están empezando a frenar los tribunales y otras muchas, las tendremos que seguir pagando entre todos pues debido a las ayudas concedidas a esta energía devastadora y poco rentable, desde estos últimos años se nos disparó el recibo de la luz.

Unos 6 millones de aves mueren anualmente en España por los parques eólicos.


Pero curiosamente, Apecyl, la Asociación de Promotores de Energía Eólica de Castilla y León, ansiosa porque todos le paguemos y le mantengamos su negocio ruinoso, ha anunciado que recurrirá a la Audiencia Nacional las medidas aplicadas en el nuevo Real Decreto, que les ha mermado las retribuciones a percibir. En efecto, con un país de 6 millones de parados, con recortes en la sanidad, en la educación y en otros numerosos servicios, he aquí que "un grupo de amigos" que se dedican a la energía eólica, pretenden que el Estado que formamos entre todos, les continúe sosteniendo ese insostenible negocio. Y lógicamente, la pregunta surge inmediata: ¿Se puede tener la cara tan dura? En fin, dice la sabiduría popular que quién mal anda, mal acaba, y yo tengo la impresión, de que los abusos y excesos que ha cometido la energía eólica, le van a pasar factura y le van hacer acabar mal.

Por último, a esos "señores" de Apecyl habrá que recordarles que para ganarse un sueldo en España y a veces ni eso, hay que trabajar muchísimo. Se ha terminado ya el tiempo de mantener a la gente que no trabaja y que solo tiene por proyecto, vivir a costa del país y de los ciudadanos. Si tu negocio no funciona lo cierras y te dedicas a otra cosa, o sea, como han hecho miles y miles de autónomos que en su vida han visto un duro del Estado. Pagaros vosotros, vuestro ruinoso experimento energético.


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