jueves, 15 de mayo de 2014

Isabel Carrasco y el Puerto Hurraco del PP. Ricardo Herreras analiza este crimen mediático que provoca tanta vergüenza.




El medio digital leonoticias mantuvo durante mucho tiempo un duro enfrentamiento con Isabel Carrasco. Pero el crimen no deja de ofrecer sorprendentes noticias y ayer, en un registro de la vivienda de Monserrat Triana, se descubrió que la militante del PP guardaba marihuana y planos con seguimientos a Isabel Carrasco.




VERGÜENZA

Cuando aún no se habían apagado los ecos del bluff del Santo Grial, la ciudad de León vuelve a ser portada nacional e internacional, en este caso por un suceso que nos retrotrae a los tiempos de la España más negra, ahora tiznada con un barniz de cutrerío pijo. El lunes a primera hora de la tarde, la presidenta de la Diputación leonesa Isabel Carrasco (perfecto ejemplar -muy al estilo de Esperanza Aguirre o Dolores de Cospedal- de lo que es nuestra todopoderosa casta política patria: corrupta, arrogante, soberbia e insensible al sufrimiento de una ciudadanía asfixiada por los recortes, con nada menos que 13 sueldazos contabilizados), era muerta a tiros cuando se dirigía a la sede de su partido.




Las armas relacionadas con el crimen han ofrecido unos episodios rocambolescos en los que también se ha visto implicada a última hora, una policía municipal de León. Isabel Carrasco fue abatida por María Montserrat González con un revólver del calibre 22 marca Taurus, que en el argot de los especialistas, se denomina Arma de la señorita.

            Pero no, en este caso el horrendo, injustificable y condenable crimen no ha sido obra de terroristas de ETA o Al Qaeda, ni de un indignado, un estafado por las preferentes, un deshauciado o un parado de larga duración, ni siquiera de un emigrante sin papeles o un delincuente común al que poder criminalizar y así desviar la atención de la opinión pública. Que va. Las presuntas homicidas, madre e hija, son de un elevado status social y de la misma correa política de la asesinada: del PP, es decir, del partido que nos malgobierna desde hace dos años. Y, como presunta colaboradora, una integrante de la policía local...

Detrás de todo ello una impresentable, truculenta y cutre historia de arribismo, rencillas personales, egos desproporcionados, envidias, infidelidades, enajenación mental y venganza, resuelta al más puro estilo de un ajuste de cuentas entre sicarios mafiosos, protagonizada por quienes deberían dar ejemplo de comportamiento, pues son nuestros representantes públicos electos. Estos son los hipócritas dirigentes que tenemos, los que luego nos piden sacrificios sin cuento para salir de la crisis provocada por los bancos o, Rouco Varela mediante, los que nos dan lecciones de moral o de cómo debe ser una perfecta familia católica...Más allá del paripé ayer en la catedral (al que no faltaron algunos miembros del PSOE y del pseudosindicato UGT) no hay, pues, argumentos ni coartada para beatificar a tan “distinguida” política por parte de un Régimen que día a día da muestras un agotamiento crónico.



 
Las presuntas coautoras del crimen y la víctima eran del Partido Popular. Los disparos tuvieron lugar mientras Isabel Carrasco se dirigía a la sede del partido. Así, el suceso se produjo de un modo racial en el entorno del PP y en el se han visto mezclados apuros económico-laborales, discrepancias en materia política del PP e incluso -según viene filtrándose desde hace días-, alguna infidelidad. En fin, una venganza-ajuste de cuentas entre clanes al más puro estilo de Puerto Hurraco, avergüenza estos días a los leoneses.

            Pero lo escandaloso de este luctuoso suceso no acaba ahí. Primero nos avergüenzan con su conducta; después, en un acto de monstruoso cinismo, nos exigen que sintamos pena por quien jamás entendió el estado de derecho sino de forma interesada ni tuvo miramiento alguno por la ciudadanía (aquí, sentirlo, lo que se dice sentirlo, poca gente lo ha hecho, salvo sus familiares, los enchufados de su clan y los pelotas de la prensa y la televisión leonesa; esa es la verdad, aunque duela: hipocresías, a estas alturas en las que ya nos vamos conociendo todos, las justitas); y ahora, para más INRI, pretenden perseguir a quienes expresemos nuestra libre opinión en las redes sociales so pena de enaltecimiento de terrorismo (sic). Todo eso en vez de reflexionar sobre lo sucedido, entonar el mea culpa, pedir disculpas a los ciudadanos y enmendar las tropelías cometidas devolviendo lo robado.

           Es evidente que el Régimen bipartidista y oligárquico instaurado aquí en 1978 da palos de ciego, ahora que ha entrado en su fase más orwelliana y terminal. Se criminaliza el derecho a manifestación, se coarta la libertad de expresión, se limita el derecho de opinión…Señoras y señores: así se lamina y se destruye la DEMOCRACIA.


                                                                                  RICARDO HERRERAS SANTAMARTA



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