jueves, 12 de junio de 2014

El PSOE de Rubalcaba y Felipe González ya ha empezado a descomponerse. Ricardo Herreras analiza la evolución del partido desde el Congreso de Suresnes.








                                                           PSOE, R.I.P.


Son ya casi 40 años desde que en aquel infame Congreso de Suresnes (al que, según las malas lenguas, acudieron con el placet del entonces último presidente de la dictadura Carlos Arias Navarro) celebrado en el exilio entre los días11al 13 de octubre de 1974 en el teatro Jean Vilar de dicha localidad francesa colindante con París, un puñado de oportunistas (a los que, por cierto, jamás se recuerda haber luchado contra el Régimen de Franco: Felipe González alias "el trolas", Alfonso Guerra y cia) a sueldo de la socialdemocracia alemana ("de aquellos polvos, ...) desbancaron a la vieja guardia del PSOE representada por Rodolfo Llopis y se hicieron con las riendas del partido.

Las tropelías de esta "socialdemocracia de derechas", muchas: "OTAN, de entrada no" (luego sería "OTAN SÍ" en un grotesco referéndum), el GAL, la reconversión (perdón: destrucción) del tejido industrial patrio, los sucesivos ministros de economía y hacienda (todos ellos intercambiables con cualquiera de la derecha: Miguel Boyer, Carlos Solchaga, Pedro Solbes, Elena Salgado) "cocinando" leyes favorables a los más ricos, la aprobación de las primeras reformas laborales proclives a los empleos precarios (por el entonces ministro de Trabajo Joaquín Almunia, hoy feroz comisario a sueldo de la TROIKA), la aprobación del Tratado de Maastrich (el cual sancionó el modelo neoliberal para la UE, y del que ahora vemos las consecuencias: el pueblo paga los desmanes de la banca), la reforma conjunta con el PP del artículo 135 de la Constitución (que convierte, de facto, a ésta en papel mojado), su oposición a la dación en pago (en España te echan de tu casa y tienes que seguir pagándola), etc.

Pero lo de hoy, votando en el Congreso a favor de la "ley express" de abdicación de Juancar y fundiéndose en aplausos al lado del PP tras negarse a debatir cualquier posibilidad de consulta popular sobre nuestro modelo de Estado... ya no tiene calificativos. Porque para la verdadera izquierda la tradición republicana no es sólo una cuestión de principios: es algo tan sagrado como pueda ser (y pido disculpas de antemano si esta comparación puede resultar ofensiva o poco adecuada) para la Iglesia la virginidad de María.

Rubalcaba y sus acólitos ya no respetan nada, su desvergüenza y cinismo no conocen límites: ¿tan atados están a los poderes fácticos? Llevo mucho tiempo pensando en la crónica deriva de este partido político, pero después de esta mañana creo definitivamente que el PSOE está finiquitado. Ha escenificado su defunción. En el horizonte, su irreversible PASOKización. Eso es lo que pasa, entre otras cosas, cuando las élites del aparto del partido se atrincheran en su privilegiada torre de marfil, separándose de su electorado, de sus bases y de sus principios fundamentales: se abre entonces una brecha tan gigantesca como la que sufrió el Titanic y el barco se acaba yendo a pique.

Sólo cabe esperar que, poco a poco, otras formaciones de izquierdas puedan ocupar su espacio y proponer políticas que de verdad beneficien a los trabajadores y ciudadanos, porque lo que con estos impostores... ¡lo llevamos claro!


                                                                       Ricardo Herreras Santamarta



1 comentario:

  1. El problema del PSOE, es olvidar el socialismo y adorar al republicanismo

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