miércoles, 18 de junio de 2014

La Consejería de Educación y la junta muestran su cara más cruel. Unos 1300 niños leoneses tendrán problemas para comer durante los próximos meses.



El Conejero de Educación Juan José Mateos en su despacho de Valladolid.


Desde este póximo viernes, unos 1.300 niños leoneses que habían obtenido una beca para comer en sus respectivos colegios -que les cubría el 100% de los gastos a sus padres-, volverán a tener problemas para alimentarse. Así es, unos 500 niños del área metopolitana y 800 del resto de la provincia se enfrentarán a la realidad de unas vacaciones que en vez de entretenimiento y diversión, les traerá altas dosis de angustia e incertidumbre para intentar acceder a esta necesidad básica.

En un contexto de crisis que ya es inasumible, en el que el 30% de la población -incluidos trabajadores- se encuentra en el umbral de la pobreza, la Consejería de Educación de Castilla y León se ha reiterado en su negativa a abrir el servicio de comedores escolares durante este verano mediante una decisión sin compasión, que refleja una crueldad indescriptible con miles y miles de criaturas de la Comunidad Autónoma. En efecto, porque es la junta de Castilla y León la que tiene plenas competencias en materia Educativa y Política Social.

La decisión de la junta parece firme, aunque la formación Izquierda Unida ha salido en defensa de los pequeños más desfavorecidos y ha solicitado a la Administración Autonómica que recapacite y abra los comedores durante el periodo veraniego para que estos no tengan que emprender una siniestra aventura vacacional entre la miseria, la incertidumbre y los bancos de alimentos.


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