viernes, 13 de junio de 2014

Un demonio llamado Isabel Carrasco. Triana Martínez: Isabel Carrasco para mí es como un demonio.




Isabel Carrasco era como un demonio para Triana.

La juez del Juzgado de Instrucción Número 4 de León ha levantado finalmente el secreto de sumario relativo a la muerte de Isabel Carrasco.

El plazo terminaba este pasado jueves y tras las investigaciones realizadas, las declaraciones de numerosos testigos, y también, de las presuntas coautoras,  ya se pueden conocer nuevas informaciones de interés para la opinión pública en las que incluso se sugiere el perfil diabólico de Isabel Carrasco.



La jueza ha denegado en un auto la libertad solicitada por Raquel Gago.

Así es, ahora se ha dado a conocer que Triana Martínez reconoció que su situación llegó a ser muy angustiosa: Cada día para mí es un sinvivir. No duermo, no salgo, no tengo ingresos . Todo esto se lo comentaba a mi madre. Isabel Carrasco se había convertido para ella en un cruel personaje procedente de los infiernos que le hacia la vida imposible y ciertamente, la joven llegó a sentir que Isabel Carrasco para mí es como un demonio.

Aunque en León prácticamente nadie quería a Isabel Carrasco y por eso la opinión pública no ha lamentado la pérdida de este personaje público, que llegó a ser muy odiado y excesivamente cruel con la hija de Montserrat González, quien ha asegurado entre otras cosas, que a Triana le había surgido un buen trabajo de su especialidad en Valladolid y otro en León e Isabel llamó para que no le dieran el trabajo. Pero esta crueldad de Isabel Carrasco afectó también a la salud de su hija y ocasionó que la joven Triana pese a sus discretas proporciones, llegara a perder hasta 25 kilos de peso. En fin, al margen de la posible intromisión de Isabel Carrasco en la vida conyugal de Montserrat González, según ésta: Me vi en la obligación de hacer justicia por todo lo que se le estaba haciendo a mi hija.



Montserrat y Triana estaban muy unidas antes de que Isabel Carrasco fuera abatida.

Lo cierto, es que después del daño declarado por parte de la familia Martínez González y de esas angustiosas declaraciones, a partir de ahora, podríamos preguntarnos ¿acaso era un ser diabólico Isabel Carrasco?. Pero lo fuera o no, llegó un momento en que Montserrat González ya no pudo más y la abatió: La disparé por la espalda y se desplomó, y volví a disparar; tenía que hacerlo, le hacía mucho daño a mi hija.




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