viernes, 20 de junio de 2014

Victoria Prego todavía no ha acabado su transición personal. La periodista cree que aún debe dirigirse a una generación semianalfabeta y atemorizada.








Ricardo Herreras/

        LA TRANSICIÓN: VICTORIA PREGO Y "LA POLLA RECORDS"


"Da gusto" ver estos días a la ínclita cronista oficial del Reino de España -me refiero a Victoria Prego- paseando cual vedette mediática por todas las televisiones para contarnos y cantarnos a todos los españolitos las virtudes que adornan al ya coronado Felipe VI “el Preparado” (este parece el sobrenombre con el que quieren que pase a la posteridad un príncipe que, a falta de argumentos racionales y democráticos de enjundia, así nos lo están vendiendo mañana, tarde y noche los "coros y danzas" mediáticos de un Régimen en fase terminal). Hombre, si tenemos en cuenta que Fernando VII fue el rey "felón" y Alfonso XIII el rey "perjuro", podría parecer hasta bueno y todo…aunque no sé qué pensarán al respecto de "preparación" los cientos de miles de jóvenes españoles con estudios superiores y que en los últimos años, en un éxodo como no se recuerda desde los años 60´, han tenido que irse de aquí por la puerta trasera en busca de un precario futuro a corto/medio plazo…

Porque algunos siguen sin darse cuenta de que los tiempos en los cuales se podía fabricar una Historia Oficial y ésta era admitida sin más por (casi) todo el mundo han pasado ya a mejor vida. En ese sentido, no estamos como en 1978. Afortunadamente. Y para los que pertenecemos a una generación robada y estafada, Felipe VI tiene la misma legitimidad democrática que podría tener un marciano. 

Volviendo la vista atrás, si se repasa con detenimiento analítico los mass media de finales de los años 70´, uno se dará enseguida cuenta del "truco", es decir, de cómo aquél discurso historiográfico elitista y bastante fantasioso no se sostenía demasiado, salvo para los interesados (la oligarquía) en legitimar cuanto antes al nuevo régimen postfranquista, el cual estaría bien "administrado" -como hemos visto luego- por una partitocracia corrupta al servicio de los poderes fácticos.  

Porque los documentales (es un decir) de la señora Prego podrán vendernos muchas motos, pero lo cierto es que la Transición se parece cada vez más a una especie de guateque con pase VIP, puesto que, a la hora de la verdad, en él estuvieron invitadas muy pocas personas. Desde luego no el conjunto de la ciudadanía, a la que de forma deliberada y artera se desterró de aquél proceso por temor a que aquí se produjesen realmente cambios profundos y no sólo cosméticos.   

Si bien hay algo curioso en todo esto: tengo la impresión de que, en el fondo, la mayor parte de la ciudadanía de a pie nunca se lo creyó del todo (ocurre que, mientras había dinero en el bolsillo -aunque fuese de forma artificial, por la infame “burbuja inmobiliaria”- la gente se dedicó a mirar para otro lado, aun tapándose las narices). Así, el rabioso grito desenmascarador de todo este castillo de naipes: “LO LLAMAN DEMOCRACIA Y NO LO ES”  y que recorre toda la geografía española, proviene de las primeras estrofas de una vieja canción de la época ("Ellos dicen mierda y nosotros amén") del controvertido grupo punk La Polla Records... ¿Serán los ecos del pasado de nuestro subconsciente colectivo?


Ricardo Herreras Santamarta



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