viernes, 4 de julio de 2014

Las risas policiales que más han indignado. ¿Hacen gracia los deshaucios?. Ricardo Herreras Santamarta escribe sobre la inhumanidad.







                                                             INHUMANIDAD

Las indignantes y terribles imágenes del desahucio el pasado viernes de una familia en Madrid con un niño de apenas 20 días (me pregunto dónde estaban las reaccionarias asociaciones Pro-Vida, esas que defienden los derechos de los no natos y pasan olímpicamente de los nacidos) mientras al lado unos policías se partían literalmente el nabo de la risa han dado la vuelta al mundo. No en unos medios oficiales controlados por el poder oligárquico que se limitan a ser meras correas de transmisión de teletipos y notas gubernamentales, pero sí en (casi) todos los foros y blogs de las redes sociales. 

Si no fuera algo trágico, podríamos bromear con que ésa es la verdadera imagen de la llamada “marca España” (cuando un país se convierte en una marca… mal vamos). En todo caso sí es una de las muchas imágenes que nos está dejando el desquiciado e inhumano capitalismo del siglo XXI. Realmente, ¿cómo es posible vivir bajo un modelo socioeconómico que bendice la existencia de ricos y pobres, de explotadores y explotados, donde todo se compra y todo se vende, donde se instrumentaliza la legalidad para ir contra los derechos de la ciudadanía, donde para ser feliz (en el sentido más materialista del término) hay que robarle felicidad a los demás, donde para que haya un primer mundo ha de existir un tercero, y donde para sobrevivir -sin ir más lejos, ganado un sueldo, como estos agentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado- has de hacerte malo, en tanto en cuanto el mal no es que ya sea “banal” como decía Hannah Arendt, sino que es estructural?

O, poniéndonos sarcásticos, ¿la culpa es nuestra por no verle la gracia a un desahucio de familia con bebe de 20 días?


Decía Wiston Churchill (otro clasista y falso demócrata encumbrado por la Segunda Guerra Mundial -¡cuánto tópico!- , que en su día defendió bombardear con gas a las poblaciones indígenas de las colonias británicas) que democracia era “que llamen a la puerta de tu casa y sepas que no es la policía”. Bien, pues siguiendo ese razonamiento, en España desde hace años llaman a la puerta de muchísima gente con un ejército de policías al otro lado para expulsarte de una casa que ya no puedes pagar (y con la que, para más escarnio, has de seguir endeudado de por vida para mayor gloria de los bancos), te mandan a vivir a la calle y de la caridad, y con el peligro de que te quiten a tus hijos, prolongando el sufrimiento hasta el infinito. ¿Qué dirán ahora Carme Chacón (la que creó nuevos juzgados para “acelerar los desahucios”), Felipe González alias “el Trolas” (indignado con los scraches a los políticos, pero no con este acoso a las personas) o el (mal) gobierno del PP (ese mismo que hace meses presumía de haber aprobado una ley para “proteger a las familias de los desahucios”)?

En cualquier caso... hace un tiempo los bomberos se negaron en redondo a participar en estas prácticas. Episodios como aquel indican que la chispa de la humanidad, aún bajo mínimos, no está perdida del todo. Imagino que policías como los del viernes tendrán que sacarla y ponerla en práctica en algún momento, aunque sólo sea para, mientras se miran en el espejo, plantearse la pregunta de si quieren situarse al lado de la casta corrupta o del pueblo.


                                                     Ricardo Herreras Santamarta


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario