jueves, 7 de agosto de 2014

Los hosteleros leoneses viven un verano desastroso. Sólo en el casco histórico de la capital se han perdido más de 150 empleos.





Los hosteleros leoneses están viviendo un verano desastroso que ya se ha calificado como el peor de la última década. Así, según las estimaciones más especializadas, el desplome en la capital habría llegado hasta el 30% respecto al verano anterior, ocasionando ello una pérdida de más de 150 empleos sólo en el entorno del casco histórico.

Pero el resto de la provincia no se salva de la masacre, y la caída de ventas alcanza el 15%. Sin embargo, ante tan lamentable situación, el presidente de la Asociación de Hosteleros del Barrio Húmedo Ramón Benavides, prefiere mirar al cielo y convertirlo en el culpable de los malos resultados obtenidos, argumentando que la climatología de julio los ha perjudicado.

Aunque este análisis tan poco realista, sin embargo, no puede ocultar la realidad de una población cada vez más empobrecida -con menos recursos y protección-, que no puede permitirse gastar el escaso dinero que pasa por sus manos en tapas y cañas. En fin, tal vez desde la asociación que preside Ramón Benavides ya lleven tiempo sintiendo la recuperación que anuncia a bombo y platillo el Partido Popular, pero la realidad de la calle en León durante el mes de julio, ha sido la huelga de hambre que ha protagonizado Ramiro Pinto a las puertas de la Delegación de Trabajo, precisamente, por la desprotección social que cada vez afecta a más población.

Afortunadamente, más realista ha sido el representante de los hosteleros Pedro Lamas, que con una perspectiva mucho más objetiva sobre la situación actual ha indicado que la economía parece que mejora pero aquí desde luego no lo vemos.


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