jueves, 25 de septiembre de 2014

El lenguaje pervertido. La manipulación mediática en España vista por Ricardo Herreras.










EL LENGUAJE PERVERTIDO

No sé muy bien quien dijo por ahí que “el lenguaje conforma la realidad”. Desde luego, a la vista de lo que ocurre todos los días, la nuestra nos la están conformando de forma artera, esquizofrénica y harto desquiciante… Veamos.

Ante la oleada de calificativos (inconstitucionalistas, antisistema, populistas, utópicos, radicales, totalitarios, extremistas, estalinistas, bolivarianos, irresponsables, incoherentes, etc., etc.) bombardeados de manera inmisericorde y sin ningún tipo de rubor ni respeto hacia la inteligencia del público por los voceros paniaguados (creo que no hace falta dar los nombres de estos “analistas de la nada” que llevan casi cuarenta años luciendo el palmito de tertulia en tertulia lucrándose mientras pretendían erigirse en los “formadores” de la opinión pública española) a sueldo de los mass media controlados por los poderes fácticos sobre aquellos que se están erigiendo en clara e ilusionante alternativa al ñoño, caduco, trasnochado y cada vez más orwelliano (¿en qué país viven los que hacen el telediario?) Régimen del 78, quizás convenga recuperar el verdadero significado de ciertas palabras. De lo contrario, la paradoja a la que nos conducirían bien podría rozar lo cósmico. 

Los que han reformado la Carta Magna (artículo 135 de la Constitución) con alevosía, nocturnidad y premeditación, de espaldas a la ciudadanía y en secreto, para dar prioridad absoluta al pago de la deuda pública sobre cualquier otro aspecto (lo cual reduce al resto de los 169 artículos de la misma a papel mojado) ahora resulta que es de constitucionalistas, y exigir que se cumpla la misma (donde se habla, entre otras muchas cosas, de una vivienda y trabajo dignos para todos, etc.) es de anticonstitucionalistas.

Los que han estafado con total impunidad a unos ahorradores (muchos de ellos de provecta edad y en mayor o menor grado de discapacidad) con unos productos llamados“preferentes” es ser sistema, y los que luchan, protestan o quieren que los ahorradores recuperen lo que es suyo son tachados de antisistema.

Los que han obtenido una mayoría absoluta prometiendo hacer toda una serie de cosas que luego han incumplido sistemáticamente engañando de forma vil al pueblo son coherentes. Los populistas, demagogos e incoherentes son quienes critican estas deleznables prácticas (por cierto, ya “previstas” en su día por Tierno Galván en aquella tan famosa como cínica frase de “las promesas electorales están para no cumplirse”).

Los que se han repartido ingentes cantidades de dinero negro en forma de sobres de 500 euros y luego han adjudicado contratos a dedo a empresas que les han financiado ilegalmente son demócratas impolutos: los antidemócratas son los que se atreven a denunciar la corrupción, por supuesto.

Los que han recortado sin el menor asomo de sensibilidad ni cargo de conciencia en Sanidad, Educación y Servicios Sociales antes que en asesores de imagen, coches oficiales o puestos inútiles a paniaguados del partido de turno son moderados, y los que dicen que hay que acabar de una vez por todas con la injusta situación de privilegios de la casta gobernante son los extremistas, radicales y totalitarios.


Los que han implementado agresivas políticas que, por medio de “la acumulación por desposesión”, han permitido el enriquecimiento desmesurado de la oligarquía y la brecha de desigualdad social vigente en España son responsables, y los que defienden un reparto justo y equitativo de la riqueza se les tilda de irresponsables, estalinistas y bolivarianos sin más (no termino de ver qué pintan aquí Stalin y los partidarios de Chávez en el contexto español, la verdad).

Los que en un indigno conformismo siguen encantados con esta situación enquistada de bipartidismo corrupto y con quienes lleva robando y estafando desde el año 1977 son los realistas, y los que quieren que la situación cambie para que las personas estén por delante de los mezquinos intereses partidistas y empresariales son los utópicos.

Podríamos estar hasta la próxima semana… pero lo fundamental creo que ha quedado claro. ¿O no?

                                                                       Ricardo Herreras Santamarta




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