miércoles, 19 de noviembre de 2014

Amando de Miguel, el sociólogo que decía que a la gente en España no le gusta trabajar, vive ahora como un menesteroso a pesar de cobrar unos 2.000 euros de pensión.








Ricardo Herreras Santamarta/



VIVIÓ POR ENCIMA DE SUS POSIBILIDADES

La noticia saltaba hace algunas semanas: el que fuera una de los sociólogos estrella de este extraño país llamado España (contertulio habitual del “Búnker” mediático: la Cadena Cope, Onda Cero, Libertad Digital, el periódico La Gaceta o Intereconomía Televisión) y furibundo ultraneoliberal Amando de Miguel, declaraba vivir “con tan solo 26 euros al mes” y que "Soy un menesteroso, no tengo ni para calefacción". La causa de esta precariedad (según él) se debe a una mansión mastodóntica que se construyó en la sierra madrileña y que le costó más de 2 millones de euros. Para el archiconocido sociólogo“cometí el error de muchos españoles: vivir por encima de mis posibilidades". ¿El “error de muchos españoles”? ¿Cuantos españoles tienen o han tenido alguna vez una mansión con  cuatro plantas y más de 10 habitaciones en lo más alto y selecto de Collado Villalba? Y ya puestos, se me está ocurriendo otra pregunta: ¿qué demonios hace un octogenario pagando una hipoteca millonaria cuando podría estar viviendo muy cómodamente con una pensión de 2000 euros como profesor universitario jubilado?

No está bien alegrarse de las desgracias de nadie y menos de una persona de edad provecta, pero de Miguel se está escudando en la desgracia de los miles de españoles que han perdido sus trabajos, no han podido pagar sus hipotecas y finalmente han sido desahuciados de la manera más cruel e infame, y que según los voceros neoliberales, “vivían por encima de sus posibilidades”. El problema de este señor es diferente: es el caso de quien tenía una notable posición social que le generaba ingentes ingresos económicos. Al ir perdiendo notoriedad han disminuido sus ingresos, y sus cada vez más escasas actuaciones (prensa, tv, libros, conferencias, etc.) ya no generan el capital suficiente para mantener el elevadísimo nivel de vida de nuevo rico que pretendía perpetuar, y que su pensión no puede cubrir. Irónicamente, quien ha defendido tan darwinista, brutal e injusto modelo socioeconómico ha terminado devorado por él. ¿Podemos llamarlo justicia poética?




Y por favor, no caigamos en confirmar lo que machaconamente nos repiten un día tras otro. La inmensa mayoría de compatriotas ha vivido como debía, de acuerdo a sus posibilidades: ha consumido lo que podía, ha ahorrado si la situación lo permitía y ha podido cumplir con un precepto sagrado de la Constitución como es el derecho a la vivienda pagando una hipoteca no precisamente barata. Así es que menos lobos. Eso sí, unos cuantos golfos (banqueros desaprensivos, políticos corruptos, empresarios aprovechados, sindicalistas “espabilaos”… cada día salen más: Bárcenas, Urdangarín, Castedo, Pujol, Lanzas, Blesa, Rato, Fabra, Granados y otros cuantos que no enumero para no llenar más de mierda este artículo, desvergonzados, hipócritas, despilfarradores, ladrones de cuello blanco con tarjetas negras) no sólo han vivido a lo grande, sino que han derrochado lo que no está en los escritos con el dinero de todos, destrozando económicamente el país hasta dejarlo como un solar y con una deuda que pagarán nuestros descendientes, quién sabe hasta qué generación, con más recortes y con menos prestaciones, de acuerdo con las criminales políticas de ahogo que nos dictan desde Bruselas. Esos canallas SÍ han vivido por encima de sus posibilidades y también de las nuestras. 

Pero volviendo a de Miguel y esperando que se solucionen los problemas de quien afirmó alegremente cosas como que "a la gente en España no le gusta trabajar" (obviamente, para todos los que son de su cuerda, las causas de la crisis no habría que buscarlas en  la falta de regulación del sistema financiero, la avaricia de los bancos o las contradicciones del capitalismo) o "la gente no quiere irse del país porque le gusta estar cerca de sus bares” (que se lo pregunten a los cientos de miles emigrados), después de lo dicho resulta evidente que me preocupan muchísimo más los millones de españoles que no encuentran trabajo y han perdido todas las prestaciones sociales (¡cuántos de ellos quisieran una pensión como la suya!). Porque francamente, cuando leía o escuchaba a este pájaro, siempre me acordaba de aquel aristócrata terrateniente de las pelis de Berlanga que recriminaba a los trabajadores que le servían en régimen cuasi feudal “¡Claro, os entregáis a la molicie!”. Y es que España sigue siendo el mismo cortijo para la oligarquía tan bien retratado por el director valenciano en “La escopeta nacional”.Ojalá que no por mucho tiempo más.

                                                                       RICARDO HERRERAS


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