jueves, 29 de enero de 2015

Podemos León y sus "primarias" autonómicas. Un análisis de Máximo Soto Calvo.







Máximo Soto Calvo/


Podemos León y sus  “primarias” autonómicas

Ya se ha afianzado Pablo Fernández como cabeza de lista. De modo que no se hace necesario presentar a este ciudadano de León que supo moverse cuando Podemos era  pura  entelequia, ésa que nacía del descontento de las gentes hartas de aguantar a los políticos dirigentes actuales, sucesores de los que lo han sido en las distintas  etapas de la Transición en España. 

   He dicho supo moverse, y añado posicionarse, pues así lo hizo al lado de las cabezas pensantes: Iglesias, Monedero Echenique, Errejón… 

Ya está en el CC en el centro del poder madrileño, ¿o “podemos” decir nacional?, y se ha fortalecido como primero e indiscutible en el círculo dominante en León.  Su acercamiento en los primeros compases a los promotores, y lo que es más importante aún,  su acatamiento pleno de consignas y pareceres, le ha dado un plus, que nadie hoy puede, por muy buenas ideas que aporte, desbancarle. Hasta hacerle sombra se me antoja como  harto dudoso.

La transversalidad en los círculos, prometida cual añoranza a los ciudadanos que acogían lo del empoderamiento como la panacea del todos mandamos, todos obedecemos, todos asumimos lo mejor hasta alcanzar el bien común, ahora, justo cuando PODEMOS toma cuerpo político, empieza a diluirse  desde la confección dirigida de las listas. 

Un mal menor, ya previsible desde la “veteranía” de los años, si se guardara un “tarro con las esencias”, y de vez en cuando se destapara para dar a oler, a modo de buena práctica, como la de escuchar al pueblo, ése que empezó a considerarse empoderado, y empieza a ver  a los dirigentes de PODEMOS vestidos con los ropajes que no sólo les dan apariencia política, sino que parece investirles de   “mañas” ya consolidadas. Modos y maneras  que  habían prometido rechazar, pues eran consideradas patrimonio de “la casta”.  Como, por ejemplo,  la verticalidad del mando y la  orden/obediencia. 
 
 Pero quien determina, en un partido más o menos al uso,  qué cosa es lo mejor en cuanto a actuación política, es el jefe, y puede que su staff en este caso, y una buena norma es llevar su parecer por doquier, lo que da méritos y galones. En tal menester parece moverse absorto nuestro conciudadano Pablo, de modo que ya le tenemos colocado, con mando y derecho a equivocarse… al hablar de lo leonés; algo que se hace difícil de comprender desde la sana transversalidad,  y  buena disposición a  escuchar, que se decía compartir primigeniamente.

Tema éste, lo leonés,  que parece desconocer, toda vez que de ello no se habla en el centro de poder, CC. si él no lo lleva hasta allí como las inquietudes de sus paisanos, que lo somos,  al menos de nombre.  Y  por lo tanto silenciando en tal entorno nuestras inquietudes, no surge  mensaje que transmitir.

He dicho desconocer lo leonés, puede que por descuido, para ser generoso con la apreciación,  o desinterés hacia la cuestión leonesa, identidad y personalidad tan bien estudiadas por el doctor en sociología David Díez Llamas. Por favor Pablo, lea y entérese. Su interesado desconocimiento ha quedado manifiestamente claro en sus últimas intervenciones en radio y prensa, a propósito de la diferenciación territorial de la región leonesa, en relación  con el  ente autonómico que nos engloba.

Alguien le habló del rechazo leonés a lo autonómico impuesto, y largó aquello de diferenciación y de referéndum. Otro u otros, no tardaron en hacerle ver, con relación a la parte castellana del ente, que pasaba por tierras movedizas. Y así lo castellanoleonés impuesto, pluralidad que se empeñan en tratar como  si de una singularidad se tratara, dice asumirlo, pues de repente lo suyo, lo de Podemos, es evitar divisiones, vamos, más o menos,  seguir a “la casta” autonomistas en su juego malévolo, sin pensar que empieza a ser uno más para aprisionar al Pueblo Leonés.

Aquí podíamos hacer una variante del chiste de Gila. “Había un pueblo olvidado, desfallecido, que estaba siendo vapuleado por lo autonomistas del ente autonómico,  llegué yo,  puede decir Pablo,  y… ¡entre todos seguimos ahogándolo!

Tiene ya su lista en marcha, se ha rodeado de quien se presta con voluntad a seguir sus consignas, lo que nos lleva a pensar que no escasean quienes están dispuestos a ejercer de verdugos para rematar al pueblo leonés por interés político. Tal parece que no tuvieran a  uno y otro lado, rodeándolos, paisanos a los que escuchar y comprender. 

Creo acertar si digo que hay “otra lista”, puede que otro círculo,  que lo de compartir lo leonés parece ocupar el puesto que se merece, aludo naturalmente a CONTIGO PODEMOS. Tan próximos estuvieron en trastocarle a Pablo la prelación en la pasada elección que ahora, se dice, los tiene marcados.

Fernando Gil, es un salmantino que ha aparecido  como rival de Pablo en el liderazgo autonómico, del que, por declaraciones a la prensa, si no es que esconde “por pudor” su parecer popular y autonómico diferenciado, está en la misma línea de indefinición leonesa de Pablo Fernández.  Ignoramos si el señor Gil está en disposición  de adornar su condición de salmantino con la circunstancia  empírica de  leonés, con personalidad y territorialidad  triprovinciales. 

Desde mi punto de vista,  por distintas razones, ni Pablo,  ni Fernando, están en condiciones de apreciar la sutil barrera que puede haber entre ser de León y ser leonés, cuando este último concepto lleva incorporado un compromiso para con la identidad y la regionalidad que nos son propias, hoy sojuzgadas en el ente,  por lo que poco “podemos” esperar de ellos.

                                                                          Máximo Soto Calvo.



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