viernes, 30 de enero de 2015

El principal déficit que existe es el de una verdadera democracia. El aguijonazo de Ricardo Herreras.







Ricardo Herreras Santamarta/


                                                                  DEMOCRACIA

La "democracia" liberal-parlamentaria, tal y como funciona en los últimos tiempos en nuestros países occidentales capitalistas, es un modelo tan original, maravilloso y perfecto que ya hasta se permite el lujo de pensar por nosotros. Asimismo, nuestros dirigentes políticos se sienten tan fascinados por ella, que por eso la quieren para ellos solos y no la quieren compartir con nadie...
Bueno, dejando a un lado el sarcasmo, resulta una obviedad decir que dicho modelo atraviesa una crisis cuasiterminal. Decir que este capitalismo salvaje ha secuestrado definitivamente a la democracia no supone descubrir la pólvora, es cierto, pero a veces resulta de lo más necesario y pertinente decir lo obvio, so pena de esconder la verdad y que ocurra al final como en aquel cuento donde un rey salía un día a la calle en cueros y nadie se atrevió a decírlo salvo un ingenuo niño.

La realidad es que hace mucho que los parlamentos nacionales dejaron de ser esos foros donde se debatían aspectos como la razón pública o el interés común para convertirse en meras cámaras formales de los bastardos intereses partidistas ligados a los lucrativos negocios de los grandes consorcios económicos (los cuales, por cierto, no se presentan a las elecciones). En cuanto a nuestros representantes salidos de las urnas (y salvo honrosas excepciones) bien parecen estúpidos y ruines monigotes de diseño a sueldo de organismos tan opacos como el FMI (tampoco elegidos en las urnas) y entregados a sus asesores de imagen, auténticos depredadores despiadados sin sentimientos.

Así entendida, la democracia no puede ser nunca la forma de gobierno donde el pueblo es el soberano, sino un eficaz y perverso instrumento con el que dar cobertura legal al inmenso poder y privilegios de quienes, envueltos en la sombra, rigen en puridad nuestros destinos. En otras palabras, la continuación de la tiranía por otros medios, más o menos sutiles; sobre todo, por medio del dinero, of course.

Luego se habla de déficit...no nos engañemos: el principal déficit que existe es el de una verdadera democracia.


                                                                                               RICARDO HERRERAS


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