sábado, 23 de mayo de 2015

Primer asalto electoral del año. Ricardo Herreras reflexiona sobre el nerviosismo del bipartidismo.








Ricardo Herreras Santamarta/



                                                  ELECCIONES: PRIMER ASALTO

Este 2015 podría ser considerado en España como el de la eterna precampaña/campaña (la única diferencia entre ambas estriba en que durante la segunda los partidos pagan a los medios con dinero público para soltar sus vacuas soflamas, mientras que en la primera el “pago” se realiza en base a futuros favores debidos: “Tú me apoyas y yo haré que no te falten contratos”) electoral, con las municipales y autonómicas este fin de semana y las generales en noviembre.

Como de costumbre, en ella nuestros políticos nos tomarán por cortos de memoria, cuando no directamente idiotas, ocultando aquellas cosas que hace cuatro años prometieron hacer y no hicieron y nos recordarán todas las otras que hicieron y que provocaron que viviéramos peor que antes, por mucho palabrerío que empleen para decirnos que estamos mejor…

Con todo, este año es distinto. Los insultos, insidias y puñaladas traperas, multiplicados ahora hasta el paroxismo contra el "coco" que viene, indican un inusitado nerviosismo. A decir verdad, al PPSOE le aterra la sola idea de ver mermada su ubicua presencia en su hasta ahora cortijo institucional. Hay psicosis ante una hipotética debacle y surgen las prisas por recoger todos los "ahorrillos" posibles para los tiempos que se avecinan. ¿Se agotarán también las plazas en los vuelos Madrid-Ginebra y los pasos fronterizos a los paraísos fiscales de Gibraltar y Andorra ante una previsible avalancha de “visitantes”?

Fuera bromas y a tenor de lo ocurrido en Andalucía, no parece probable que el Régimen del 78 se vaya a hacer puñetas, abriéndose un inmediato proceso constituyente como a algunos - estas alturas, ya no sé si muchos o pocos - nos gustaría. Las redes clientelares, el voto cautivo o del miedo y la irrupción de Ciudadanos (el Podemos del Ibex 35, en acertada definición) atenuarán el varapalo. En ese sentido, habrá que estar muy atentos a los resultados en las grandes capitales, los cuales podrían marcar la tendencia en las generales de otoño.

Pero parece claro que para bastantes se puede acabar la bicoca de “hoy gobierno yo, y tú tranquilo, que ahí te dejo el sillón bien calentito para que mañana gobiernes tú y me tapes las vergüenzas”. Algo es algo. Y por ese “algo” se puede empezar a gestar el más que deseable cambio.


                                                                                  RICARDO HERRERAS



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